Constantemente me hago esa pregunta, y la verdad que no encuentro una respuesta definitiva.
Creo que todo tiene que ver con el círculo de amistades que tú tienes, y la forma en que ellos se relacionan con el dinero.
En mi caso, por ejemplo, suelo reunirme con mis mejores amigos mínimo una vez por mes. La reunión cambia dependiendo de la ocasión, por ejemplo, podemos reunirnos a ver un partido de fútbol/beisbol/fútbol americano o simplemente hacer una comida o reunión para estar juntos para platicar y reírnos un rato. En mi caso me era algo difícil ir a estas reuniones, porque aunque son mis mejores amigos, no puedo evitar subconscientemente compararme con ellos constantemente. Recuerdo como me sentía antes, yo llegaba en taxi o caminando al bar o a la casa donde eran las reuniones, y siempre veía llegar a mis amigos llegando en sus coches último modelo de menos de dos años, súper bien vestidos, con excelentes celulares (de hecho la primera vez que vi un Iphone fue en una reunión de éstas). Al momento de llegar las cuentas, yo siempre ponía efectivo, o a lo que más que llegaba era a sacar mi tarjeta de HSBC que tenía como mil pesos, mientras que con mis amigos parecía la galería de tarjetas de crédito, y entre más sofisticada fuera la tarjeta, mejor se sentían. Veías desfilar la American Express, la Blue de AMEX, la SPIRA que no sé de cual Banco sea, etc.
Pareciera que las limitaciones, al menos en cuanto a dinero no existían para mis amigos, y de verdad que eso me hacía sentir mal, muy mal. Sí, mis amigos empezaron a trabajar formalmente un poco antes de lo que yo lo hice, por algunas dificultades que pasé, debo decirlo, pero no me parecía que esas diferencias fueran tan grandes como para que ellos tuvieran tanto y yo me quedara con tan poco. Hasta la fecha, cada que llego a estas reuniones, de inmediato me siento “pobre”, en el sentido más simple de la palabra.
Es una tontería, y ahora lo sé, porque aunque no tengo lo mismo con ellos, tampoco me visto con harapos, tengo un nivel de vida aceptable y no tengo ninguna necesidad básica sin cubrir, ya que tengo cubiertos todos esos aspectos me parece que lo demás viene siendo lo de menos, de verdad.
Lo más extraño de todo, es que conforme se acercaban las fechas importantes para las personas que trabajan, como los días catorce o los días 29, mi teléfono sonaba constantemente, porque mis amigos necesitaban que les prestara dinero por un par de días. Como comenté en otro post, odio con todas mis ganas prestar o que me presten dinero, porque soy muy mal pagador, pero de todas formas, por ser mis amigos hacía excepciones, sobretodo porque los prestamos nunca pasaban de 48 horas, en cuanto tenían el depósito de nómina, me depositaban en mi cuenta, solo era un préstamo líquido, de cortísimo plazo.
Entonces las cosas se volteaban, ahora me sentía lo opuesto de “pobre”, me sentía “rico”, (aunque tal vez el término apropiado sea “líquido” el término apropiado, para fines de este post contrastemos ambos términos)
La dinámica en las reuniones ha cambiado, no solo de mi parte sino por parte de los demás. Como la mayoría de ustedes sabrán el empleo y la economía han sido duras especialmente con mi rango de edad y el de mis amigos, y ahora nos reunimos más en casa de alguno de ellos que en bares o sitios por el estilo. Creo que dentro de todo esto ha sido bueno, porque ahora ya no se cuidan tanto las apariencias, aunque de todos modos hay personas y hábitos que no cambian, pero creo que esa ya es una decisión individual. Desafortunadamente creo, que si no corriges prácticas nocivas como éstas, en el largo plazo no te endeudarás con cuentas de bar o celulares, sino que mañana serán hipotecas, financiar la colegiatura de los niños con una tarjeta de crédito o arrasar con las compras de diciembre, porque están a 48 meses sin intereses, aunque no tengas dinero para pagar los 48 pagos o 90 o 100.
Me gustaría resumir como me sentía en cada una de estas “fases”, para saber si ustedes opinan que soy o era una persona rica o una persona pobre:
Me sentía pobre cuando:
· Ellos llegaban invariablemente en autos último modelo.
· Pagaban con crédito, y yo en efectivo.
· Tenían mínimo 3 tarjetas, de las más sofisticadas claro, mientras yo solo tenía una y era de débito.
· Compraban mínimo 3 DVDs a la semana, y yo sigo rentándolos en Block Buster.
· Cada fin de semana iban a los mejores bares, antros y fiestas, en donde consumían sin parar, mientras que yo solo salía y salgo una o dos veces por mes y procuro gastar lo justo.
· Veía su ropa Armani, mientras que yo sigo usando casi la misma ropa desde hace años.
· Compraban lo último en gadgets: Iphones, PDAs, Lap Tops, mientras yo he tenido el mismo celular desde hace 4 años y la misma computadora desde la prepa.
· Planeaban vacaciones con sus novias/novios, mientras que yo aún salgo de vacaciones con mis papás y toda la familia.
· Llegaba diciembre y ellos iban invariablemente a “saquear” Palacio, Liverpool y Sears, mientras yo solamente iba a Wal Mart (a comprar cosas para la cena obviamente)
En cambio, me sentía rico cuando:
· Llegaban los fines de quincena o de mes y me llovían llamadas a mi celular y a mi mail para pedirme préstamos. ¿Y por qué no pagaban con tarjeta de crédito?, ¡Claro!, porque mi préstamos eran para pagar sus tarjetas.
· Cuando me di el lujo de hacer tesis, examen profesional y terminar con tranquilidad mi carrera, mientras la mayoría de no terminó completamente su carrera, sino que la dejaron trunca, porque terminarla correctamente era gastar demasiado dinero, o aún más importante gastar demasiado tiempo que tenían que usar para trabajar.
· Me encanta la flexibilidad de trabajar en lo que quiero, porque lo quiero y dejar el dinero en un papel secundario, mientras que ellos en muchos casos se quedan en trabajos que no les gustan o que no les convencen, por necesitar el dinero para salir de sus deudas.
· Cuando yo puedo relajarme, hacer cuentas y proyecciones, con calma, incluso asignando con libertad las partidas para el presupuesto, porque, finalmente no tengo deudas importantes, y puedo “jugar” con los recursos. Mientras ellos tienen que hacer matemáticas y cuentas, no porque quieran, sino porque tienen que hacerlo (si se les pasa un solo pago a alguna tarjeta, los intereses se disparan)
· Cuando me doy cuenta que puedo y quiero ayudar a mis papás y mis hermanos y a mis amigos (en ese orden), mientras que ellos al contrario, necesitan muchas veces de la ayuda financiera de sus papás, de sus hermanos y de sus amigos.
Sí, ya sé lo que muchos pensarán y estoy parcialmente de acuerdo, tal vez me deba buscar otros amigos, cierto, pero la verdad que les estimo mucho, y fuera del dinero, que no casi nunca es tema entre nosotros, tenemos un montón de afinidades y coincidencias.
También podrían pensar que soy soberbio por pensar así de ellos, pero no, no lo soy, si menciono todos sus “defectos” en cuanto a dinero, es porque eventualmente quiero que cambien para bien, no que se parezcan a mí, porque también sé que tengo un montón de errores y defectos, sino que encuentren la combinación que para ellos mismos signifique una independencia y una excelente calidad de vida.
Afortunadamente, la época en la que quería mantenerles a ellos el ritmo de gastar tanto como ellos lo hacían me duró muy poco, de hecho ahora estoy muy relajado en cuanto a la forma que ellos gastan y la forma en la que yo gasto mi dinero, son mis amigos y eso es lo más importante, ¿no creen?
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jueves, 3 de diciembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
AVALADO por ti
Aunque a medida que los esquemas y productos de crédito se han modernizado, la figura del “aval” no ha desaparecido del todo. Aunque el “aval” tal vez sea una figura que está en desuso, me encantaría compartir lo que me pasó el fin de semana pasado.
El sábado fui a desayunar con una ex novia que no veo muy seguido, porque se mudó al interior de la República (yo no tuve nada que ver, aclaro). Platicamos, charlamos de mil cosas y temas y como en la mayoría de las pláticas que tengo, las cosas eventualmente se movieron hacia temas financieros, tarjetas de crédito, deudas, etc.
La plática se puso interesante cuando me pidió prestados $5,000. Para empezar pensé que me lo estaba diciendo en broma, porque, aunque no es una persona excesivamente rica, tampoco es completamente pobre, y conociéndola como la conozco sé que no es una persona que se gaste miles de pesos en ropa, gadgets o cualquier otra cosa cara. Que me pidiera prestado me dejó todavía más sorprendido tomando en cuenta que aún no estamos en la época de posadas, preposadas, intercambios, regalos. Y tampoco estamos en enero, cuando se viene la famosa “cuesta”, y cuando hay que pagar algunos impuestos muy importantes.
Considero que aunque 3mil no es una cantidad alta de dinero, aunque tampoco es menor, entonces no creo que un préstamo de este tipo deba ser tomado tan a la ligera. Una vez que pensé esto, me negué educadamente a su petición. Primero porque aunque conozco muy bien a mi ex, no confío en ella al punto de prestarle esa cantidad de dinero.
En segundo, porque odio por completo el tener deudas con otras personas y aún más el que otras personas tengan deudas conmigo. En este apartado solo hago una excepción con mi familia directa: mis hermanos y mis papás.
Pero fuera de ellos, si hay algo que odio por completo es el que me deban. En un par de ocasiones cedí, y las consecuencias fueron grandes. Una vez le presté $2,000 a un amigo en la preparatoria para pagar dos extraordinarios, y en otra le vendí a crédito un Ipod a otro amigo en la prepa. Dejando a un lado el tema del dinero, que en cuestiones de amistad me parece que es casi irrelevante, siempre sentía una enorme pena al recordarles su deuda o cobrarles mi dinero. Finalmente, y como en la mayoría de estos casos, ni me pagaron lo que debían, ni quedamos contentos, y al final dejamos de ser amigos, y sí, como la mayoría puede pensar, una de las razones fue el dinero.
Una vez dicho esto no me quedé con la duda, y le pregunté a mi ex para que necesitaba el dinero, la respuesta me dejó frío. Para empezar, los $5,000 eran solo la mitad del dinero que necesita.
Lo más sorprendente del asunto es que realmente no lo necesitaba para ella, sino para una de una de sus mejores “amigas” (súper entrecomillado, ya verán porque). Primero pensé que era una extraordinaria amiga al hacer esto, digo, ¿cuántos de nosotros pediríamos prestado para prestarle a otro amigo?
Pero no, el asunto no era así del todo, sino que mi ex necesitaba ese dinero porque es el aval de esa “amiga”, y por eso necesitaba pagar dos mensualidades vencidas de un coche que su “amiga” sacó a crédito.
Para empezar, como dije en un principio, los Bancos se han vuelto tan flexibles últimamente, que yo ni siquiera sabía que todavía existía la figura del aval como garantía para otorgar un crédito. También desconocía, como descubrí después que al ser aval de cualquier persona, te obligas solidariamente a hacerte cargo de las obligaciones de la persona sujeto a crédito, siempre y cuando ésta no cumpla con sus obligaciones.
Así las cosas: mi ex tenía encima a una de las clásicas agencias de cobranza que amedrentan a los deudores (y como descubrí el sábado, también a los avales). Y ese acoso se traducía en llamadas a deshoras a su casa, a su trabajo y a su celular, hojas pegadas en su puerta, citatorios múltiples (que no sabía si eran reales o ficticios) y en general una enorme presión sobre mi ex.
Mi ex había asistido a uno de esos citatorios (sin algún abogado o consejero jurídico que la aconsejara) y allí le habían aclarado que la única forma de salir era pagar lo que se debía o continuar con el procedimiento judicial. Ahí firmó un documento (que por cierto no le dejaron leer completo) y según ella ese documento la compromete a pagar incondicionalmente además de la deuda, los intereses y gastos de cobranza generados y se generen.
Eso por el lado legal, por el lado personal mi ex estaba desesperada por encontrar a su “amiga” (ahora entiendes las comas, ¿cierto?) y nomás no puede dar con ella. Ha ido a su casa, a su trabajo, a casa de su hermana, etc. Incluso uno de los motivos de estar en la Ciudad era ir a la casa del papá de su amiga y ver si sabían algo de ella.
Una vez que me contó su historia, le hice ver sus errores a mi ex. Primero por ser aval de una “amiga” que a todas luces ni merecería ser su amiga, mucho menos merecería un acto de confianza de ese tamaño. En segundo, ir a un citatorio sin ningún tipo de asesoría legal, ni un familiar, vamos, ni una búsqueda de Google hizo antes de ir al citatorio. Y tercero, firmar algo sin leerlo.
Ya sé, muchos van a decir en ésta parte: ¿cómo firmó algo sin leerlo?, ¿en qué pensaba? Yo dije lo mismo en un principio, pero luego me explicó que, tanto el abogado de la empresa que dio el crédito, como las personas de la agencia que lo acompañaban la “invitaron amablemente” a firmar el documento cuanto antes (“amablemente” es una enorme presión psicológica, según me explicó, en la que le explicaban que, o firmaba o se verían en la necesidad de embargar bienes y posiblemente tomar medidas legales mas fuertes), para que le dieran una prorroga de una semana para conseguir el dinero de los pagos vencidos y los intereses y gastos de cobranza.
También, en esta parte le entró el miedo a mi ex. De que se enteraran sus papás y entonces sí hacer el lío más grande, y después de que le embargaran las cosas de valor que tiene: un coche a su nombre que su papá le regaló cuando tenía 18 y los fondos de su cuenta de nómina.
De verdad que yo no sabía las obligaciones del aval, y eso que estudié una carrera relacionada con productos financieros. Sus obligaciones son casi las mismas que el sujeto de crédito, y éstas entran en el momento en que el sujeto de crédito deja de cumplir con pagos/mensualidades. Incluso, como me comentaba mi ex, es hasta cierto punto más cómodo para el Banco o institución de crédito presionar al aval, que al sujeto de crédito. ¿Por qué?, porque esta es un arma de dos filos, te explico: A)el sujeto de crédito no cumple a tiempo, B) el Banco presiona al aval, con todos los medios posibles, como mencione anteriormente, C) el aval presiona al sujeto para que le pague al Banco, D) el Banco tiene dos vías para exigir el pago, puede tomar acciones contra el aval, contra el sujeto de crédito o contra ambos.
Si notas, el banco al presionar el aval, se ahorro el presionar al sujeto de crédito, es decir, atacó dos frentes atacando solo uno de ellos, el aval. Y las cosas son todavía peores cuando, como en el caso de mi ex, el aval sí siente que pueden embargar sus bienes, mientras que el sujeto en muchos casos lo peor que puede perder es el coche o bien que compró con ese crédito.
Fuera de lo que todos podamos pensar, (si mi ex actuó bien o mal, si su “amiga” es una pobre víctima de las circunstancias que no se esconde, sino que simplemente no ha coincidido con mi ex, etc.) creo que todos podemos aprender lo siguiente de esta situación:
1. Nunca, nunca, nunca seas aval de otra persona. No es una regla general, por supuesto, pero no te arriesgues y nunca lo hagas. En cualquier caso, yo no me creo capaz de negarle algo así a mis papás o a mis hermanos, aunque lo pensaré detenidamente después de esto, créanme. Con todo y esto, si piensas serlo, fíjate bien en la solvencia económica de esa persona, pero sobretodo en la solvencia moral de esta persona.
2. Si la persona necesita de un aval para ser sujeto de crédito, tal vez el Banco sabe algo que tú no. Los Bancos se han puesto tan flexibles en cuanto a los créditos (al grado en que algunos de ellos son irresponsables, desde mi punto de vista) que cuando a alguien le solicitan un aval, esta persona debería preguntarse si de verdad puede o debe pedir ese crédito. Y si a ti te piden como aval, deberías pensarte lo mismo; Si esa persona es tan buena pagando, ¿para qué necesita un aval?
3. El aval tiene obligaciones, pero no beneficios. Este es un caso que en el campo en el que trabajo, los seguros, se ve a diario. Ponte a pensar que un aval es como una compañía de seguros. El mejor escenario posible para el aval es no pagar nada, es decir, cero pesos, cero obligaciones, y con esto cero beneficios por arriesgar tu dinero en cierto modo (al menos la Aseguradora gana la prima anual/mensual pagada si no hay siniestro, el aval no gana nada) ¿Y el peor escenario? El peor es más difícil de calcular, puede ser que estés obligado a pagar lo que resta de un crédito, y con ello habrás perdido dinero, y seguramente a tu amigo/conocido/familiar en el peor de los casos.
4. Si es tu amigo de verdad, no se va a enojar si te niegas. Piénsalo de verdad, si es tu amigo, el aceptar o negarte será lo mismo para él/ella. Al menos para mí, la amistad es más importante que el dinero, ser aval o no debería ser lo mismo.
5. Cuidado con los “ganchos”. Mi papá me comentaba ayer acerca de esto. Es sencillo, pero muy efectivo. Tu amigo te pide ser aval por $10,000, una cantidad importante, pero como es tu súper amigo, aceptas, y tu amigo paga el crédito por completo. Todos contentos. Otro día tu amigo llega y te pide ser aval por $50,000, una suma fuerte, pero como pagó tan bien el de 10, ¿por qué no? Tu amigo paga completo y otra vez, todos contentos. De nuevo, tu amigo quiere un coche de más de $100,000, te pide ser aval, y como respondió tan bien en las dos ocasiones pasadas, aceptas, total es un gran pagador. Al mes recibes llamadas, tu amigo no cumplió y tú tienes que entrar a pagar. Si ves con atención, tu amigo te “enganchó” con dos o más deudas menores al último crédito, tú te la creíste y fuiste su aval una vez más, pero ésta vez te falló.
Para concluir, debo decir, como en la mayoría de los casos que es una decisión individual. Existirá gente muy confiada que firme lo que sea sin pensar, y que le resulte bien y no tenga ni un problema. Existirán personas que solo necesitan una aval como garantía, pero que pagan por sí solos, pero también existe lo contrario, sin duda.
El sábado fui a desayunar con una ex novia que no veo muy seguido, porque se mudó al interior de la República (yo no tuve nada que ver, aclaro). Platicamos, charlamos de mil cosas y temas y como en la mayoría de las pláticas que tengo, las cosas eventualmente se movieron hacia temas financieros, tarjetas de crédito, deudas, etc.
La plática se puso interesante cuando me pidió prestados $5,000. Para empezar pensé que me lo estaba diciendo en broma, porque, aunque no es una persona excesivamente rica, tampoco es completamente pobre, y conociéndola como la conozco sé que no es una persona que se gaste miles de pesos en ropa, gadgets o cualquier otra cosa cara. Que me pidiera prestado me dejó todavía más sorprendido tomando en cuenta que aún no estamos en la época de posadas, preposadas, intercambios, regalos. Y tampoco estamos en enero, cuando se viene la famosa “cuesta”, y cuando hay que pagar algunos impuestos muy importantes.
Considero que aunque 3mil no es una cantidad alta de dinero, aunque tampoco es menor, entonces no creo que un préstamo de este tipo deba ser tomado tan a la ligera. Una vez que pensé esto, me negué educadamente a su petición. Primero porque aunque conozco muy bien a mi ex, no confío en ella al punto de prestarle esa cantidad de dinero.
En segundo, porque odio por completo el tener deudas con otras personas y aún más el que otras personas tengan deudas conmigo. En este apartado solo hago una excepción con mi familia directa: mis hermanos y mis papás.
Pero fuera de ellos, si hay algo que odio por completo es el que me deban. En un par de ocasiones cedí, y las consecuencias fueron grandes. Una vez le presté $2,000 a un amigo en la preparatoria para pagar dos extraordinarios, y en otra le vendí a crédito un Ipod a otro amigo en la prepa. Dejando a un lado el tema del dinero, que en cuestiones de amistad me parece que es casi irrelevante, siempre sentía una enorme pena al recordarles su deuda o cobrarles mi dinero. Finalmente, y como en la mayoría de estos casos, ni me pagaron lo que debían, ni quedamos contentos, y al final dejamos de ser amigos, y sí, como la mayoría puede pensar, una de las razones fue el dinero.
Una vez dicho esto no me quedé con la duda, y le pregunté a mi ex para que necesitaba el dinero, la respuesta me dejó frío. Para empezar, los $5,000 eran solo la mitad del dinero que necesita.
Lo más sorprendente del asunto es que realmente no lo necesitaba para ella, sino para una de una de sus mejores “amigas” (súper entrecomillado, ya verán porque). Primero pensé que era una extraordinaria amiga al hacer esto, digo, ¿cuántos de nosotros pediríamos prestado para prestarle a otro amigo?
Pero no, el asunto no era así del todo, sino que mi ex necesitaba ese dinero porque es el aval de esa “amiga”, y por eso necesitaba pagar dos mensualidades vencidas de un coche que su “amiga” sacó a crédito.
Para empezar, como dije en un principio, los Bancos se han vuelto tan flexibles últimamente, que yo ni siquiera sabía que todavía existía la figura del aval como garantía para otorgar un crédito. También desconocía, como descubrí después que al ser aval de cualquier persona, te obligas solidariamente a hacerte cargo de las obligaciones de la persona sujeto a crédito, siempre y cuando ésta no cumpla con sus obligaciones.
Así las cosas: mi ex tenía encima a una de las clásicas agencias de cobranza que amedrentan a los deudores (y como descubrí el sábado, también a los avales). Y ese acoso se traducía en llamadas a deshoras a su casa, a su trabajo y a su celular, hojas pegadas en su puerta, citatorios múltiples (que no sabía si eran reales o ficticios) y en general una enorme presión sobre mi ex.
Mi ex había asistido a uno de esos citatorios (sin algún abogado o consejero jurídico que la aconsejara) y allí le habían aclarado que la única forma de salir era pagar lo que se debía o continuar con el procedimiento judicial. Ahí firmó un documento (que por cierto no le dejaron leer completo) y según ella ese documento la compromete a pagar incondicionalmente además de la deuda, los intereses y gastos de cobranza generados y se generen.
Eso por el lado legal, por el lado personal mi ex estaba desesperada por encontrar a su “amiga” (ahora entiendes las comas, ¿cierto?) y nomás no puede dar con ella. Ha ido a su casa, a su trabajo, a casa de su hermana, etc. Incluso uno de los motivos de estar en la Ciudad era ir a la casa del papá de su amiga y ver si sabían algo de ella.
Una vez que me contó su historia, le hice ver sus errores a mi ex. Primero por ser aval de una “amiga” que a todas luces ni merecería ser su amiga, mucho menos merecería un acto de confianza de ese tamaño. En segundo, ir a un citatorio sin ningún tipo de asesoría legal, ni un familiar, vamos, ni una búsqueda de Google hizo antes de ir al citatorio. Y tercero, firmar algo sin leerlo.
Ya sé, muchos van a decir en ésta parte: ¿cómo firmó algo sin leerlo?, ¿en qué pensaba? Yo dije lo mismo en un principio, pero luego me explicó que, tanto el abogado de la empresa que dio el crédito, como las personas de la agencia que lo acompañaban la “invitaron amablemente” a firmar el documento cuanto antes (“amablemente” es una enorme presión psicológica, según me explicó, en la que le explicaban que, o firmaba o se verían en la necesidad de embargar bienes y posiblemente tomar medidas legales mas fuertes), para que le dieran una prorroga de una semana para conseguir el dinero de los pagos vencidos y los intereses y gastos de cobranza.
También, en esta parte le entró el miedo a mi ex. De que se enteraran sus papás y entonces sí hacer el lío más grande, y después de que le embargaran las cosas de valor que tiene: un coche a su nombre que su papá le regaló cuando tenía 18 y los fondos de su cuenta de nómina.
De verdad que yo no sabía las obligaciones del aval, y eso que estudié una carrera relacionada con productos financieros. Sus obligaciones son casi las mismas que el sujeto de crédito, y éstas entran en el momento en que el sujeto de crédito deja de cumplir con pagos/mensualidades. Incluso, como me comentaba mi ex, es hasta cierto punto más cómodo para el Banco o institución de crédito presionar al aval, que al sujeto de crédito. ¿Por qué?, porque esta es un arma de dos filos, te explico: A)el sujeto de crédito no cumple a tiempo, B) el Banco presiona al aval, con todos los medios posibles, como mencione anteriormente, C) el aval presiona al sujeto para que le pague al Banco, D) el Banco tiene dos vías para exigir el pago, puede tomar acciones contra el aval, contra el sujeto de crédito o contra ambos.
Si notas, el banco al presionar el aval, se ahorro el presionar al sujeto de crédito, es decir, atacó dos frentes atacando solo uno de ellos, el aval. Y las cosas son todavía peores cuando, como en el caso de mi ex, el aval sí siente que pueden embargar sus bienes, mientras que el sujeto en muchos casos lo peor que puede perder es el coche o bien que compró con ese crédito.
Fuera de lo que todos podamos pensar, (si mi ex actuó bien o mal, si su “amiga” es una pobre víctima de las circunstancias que no se esconde, sino que simplemente no ha coincidido con mi ex, etc.) creo que todos podemos aprender lo siguiente de esta situación:
1. Nunca, nunca, nunca seas aval de otra persona. No es una regla general, por supuesto, pero no te arriesgues y nunca lo hagas. En cualquier caso, yo no me creo capaz de negarle algo así a mis papás o a mis hermanos, aunque lo pensaré detenidamente después de esto, créanme. Con todo y esto, si piensas serlo, fíjate bien en la solvencia económica de esa persona, pero sobretodo en la solvencia moral de esta persona.
2. Si la persona necesita de un aval para ser sujeto de crédito, tal vez el Banco sabe algo que tú no. Los Bancos se han puesto tan flexibles en cuanto a los créditos (al grado en que algunos de ellos son irresponsables, desde mi punto de vista) que cuando a alguien le solicitan un aval, esta persona debería preguntarse si de verdad puede o debe pedir ese crédito. Y si a ti te piden como aval, deberías pensarte lo mismo; Si esa persona es tan buena pagando, ¿para qué necesita un aval?
3. El aval tiene obligaciones, pero no beneficios. Este es un caso que en el campo en el que trabajo, los seguros, se ve a diario. Ponte a pensar que un aval es como una compañía de seguros. El mejor escenario posible para el aval es no pagar nada, es decir, cero pesos, cero obligaciones, y con esto cero beneficios por arriesgar tu dinero en cierto modo (al menos la Aseguradora gana la prima anual/mensual pagada si no hay siniestro, el aval no gana nada) ¿Y el peor escenario? El peor es más difícil de calcular, puede ser que estés obligado a pagar lo que resta de un crédito, y con ello habrás perdido dinero, y seguramente a tu amigo/conocido/familiar en el peor de los casos.
4. Si es tu amigo de verdad, no se va a enojar si te niegas. Piénsalo de verdad, si es tu amigo, el aceptar o negarte será lo mismo para él/ella. Al menos para mí, la amistad es más importante que el dinero, ser aval o no debería ser lo mismo.
5. Cuidado con los “ganchos”. Mi papá me comentaba ayer acerca de esto. Es sencillo, pero muy efectivo. Tu amigo te pide ser aval por $10,000, una cantidad importante, pero como es tu súper amigo, aceptas, y tu amigo paga el crédito por completo. Todos contentos. Otro día tu amigo llega y te pide ser aval por $50,000, una suma fuerte, pero como pagó tan bien el de 10, ¿por qué no? Tu amigo paga completo y otra vez, todos contentos. De nuevo, tu amigo quiere un coche de más de $100,000, te pide ser aval, y como respondió tan bien en las dos ocasiones pasadas, aceptas, total es un gran pagador. Al mes recibes llamadas, tu amigo no cumplió y tú tienes que entrar a pagar. Si ves con atención, tu amigo te “enganchó” con dos o más deudas menores al último crédito, tú te la creíste y fuiste su aval una vez más, pero ésta vez te falló.
Para concluir, debo decir, como en la mayoría de los casos que es una decisión individual. Existirá gente muy confiada que firme lo que sea sin pensar, y que le resulte bien y no tenga ni un problema. Existirán personas que solo necesitan una aval como garantía, pero que pagan por sí solos, pero también existe lo contrario, sin duda.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Las lecciones de las misiones.
Aunque la época de secundaria fue una época dura para mí, por muchos motivos me pareció eterna y horrible.
Pero creo que en ésta etapa fue cuando me formé la idea de lo que es la vida misma que conservo hasta esta fecha. No, no es un rollo filosófico, mi punto es que, creo que a una edad en la que eres tan joven y tan impresionable, aprendes muchas cosas.
Ok, bueno, el punto es que estudié en una escuela lasallista, (no era la LaSalle, era una escuela con valores parecidos), en la que te inculcaban valores, como caridad, amor por el prójimo y otras tantas cosas. Mis compañeros y yo no entendíamos mucho eso, creo que es como todas las cosas, te las presentan, ya que las aceptes y adoptes o no es cosa tuya completamente.
Para tener máyor enfásis en ese asunto, la escuela programaba actividades y programas sociales, que era lo que más me gustaba y me gusta hasta la fecha. Me encantaba porque te sacaban literalmente de tu zona de confort, y aprendías un montón de cosas.
Las carencias enseñan más que cualquier otra cosa, y las personas que han pasado esto no me dejarán mentir, cuando vas a una comunidad indígena donde no hay agua, luz, drenaje o cualquier otra comodidad que en las ciudades damos como un hecho, aprendes a valorar lo que tienes.
Una día normal, en una misión consistía en esto: levantarse, hacer la cama, asearse rápido y con poca agua (helada), tomar un desayuno tipo: leche (en polvo), fruta (fresca obviamente), y algún alimento más fuerte (huevo, frijol con arroz, avena fría), más algunos otros extras que hasta la fecha me parecen maravillosos, tortillas hechas a mano, agua fresca de pozo, etc.
Hay cosas que recuerdo muchísimo de esas visitas, tal vez la más importante sea que cuando tienes tan pocas cosas de las cuales echar mano, te das cuenta de lo poco que realmente se necesita para vivir.
Sí, es cierto que las comodidades básicas de la vida moderna son una maravilla, la luz, el agua potable y el drenaje son casi indispensables para la mayoría de nosotros, pero puedes sobrevivir sin un celular en la mano, ¿o no?, sin conectarte al correo por un día, sin leer el universal.com cada tres minutos para ver lo último del caso Juanito, sin tomar Coca Zero fría o café Starbucks, ( son mis vicios, ustedes disculpen) Cuando regresaba de las misiones créanme que regresaba desintoxicado y feliz.
La otra cosa que recuerdo enormemente fue una vez que fuimos a la Sierra Tarahumara, que además de ser impresionante por la belleza natural, se distingue por los tarahumara, los cuales me parece increíble que vivan allí con condiciones tan extremas de temperatura, alimento escaso y prácticamente incomunicados.
Cierto es que los tarahumara son una etnia algo marginada, por cuestiones geográficas y sociales, pero son tan distintos de muchos de nosotros, distintos para bien, que podríamos aprender muchas cosas.
Recuerdo un día de esa misión en la que ayudábamos a plantar no recuerdo que en la zona tarahumara, vi a un chico de mi edad con unos huaraches de piel que se veían geniales, parecían de diseñador, no solo por la calidad con la que estaban hechos, sino con lo cómodos que se veían)
No me quedé con la duda y me acerqué a él. Lo que platicamos fue algo como esto:(El siguiente diálogo puede no ser exactamente fiel al original, han pasado más de diez años, y el alemán me ataca, gracias)
-Yo: “Que padres huaraches, ¿dónde los compraste compa?” (Yo a todos les digo compa)
-Él: “No los compré, yo mismo los hicé”
-“Bárbaro, ¿y solo hiciste esos?¿o tienes más en otro color? (Yo pensando que estaba en la zapatería de Sears)
-“No, éstos son los únicos que tengo”
-¿Y por qué no haces más?
-Porque nada más tengo dos pies.
-Pero, ¿no te gustaría tener otro par? (Los podía cambiar, vender o hacer trueque)
-No, no me gustaría. Cuando éstos no me sirvan me hago otros, y ya.
Como dije antes, la conversación no fue necesariamente así, ésta fue solamente la “esencia” de la conversación. Recuerdo que al final de la misión el chico me regalaba los huaraches para que me los llevara, no los acepté, aunque me pareció un gesto muy noble. Los tarahumaras, y en general, la gente que vive en el interior de la República me parece sensiblemente más amable, cálida y desapegada que los que vivimos en las grandes ciudades.
El punto es que sería una maravilla si todos pensáramos así. Olvídate de consumir de más, de estar obsesionados por el dinero, o vivir endeudados por las tarjetas de crédito.
Vive con lo estrictamente necesario y ya, parecería ser la premisa, y eso me pone a pensar.
¿De qué sirve tener 20 pares de zapatos Armani o Ferragamo, si finalmente solo puedes usar un par?
A mí me encanta comprar carteras de piel, pero, ¿para qué tener 40 carteras diferentes, si solamente vas a usar una en el día?, y a veces ni siquiera uso una, porque tengo demasiada prisa.
Sin duda las misiones me plantearon una visión diferente de lo que es el dinero y el mundo para mí, espero que esas lecciones nunca se me olviden.Ojalá, para mi bien.
Pero creo que en ésta etapa fue cuando me formé la idea de lo que es la vida misma que conservo hasta esta fecha. No, no es un rollo filosófico, mi punto es que, creo que a una edad en la que eres tan joven y tan impresionable, aprendes muchas cosas.
Ok, bueno, el punto es que estudié en una escuela lasallista, (no era la LaSalle, era una escuela con valores parecidos), en la que te inculcaban valores, como caridad, amor por el prójimo y otras tantas cosas. Mis compañeros y yo no entendíamos mucho eso, creo que es como todas las cosas, te las presentan, ya que las aceptes y adoptes o no es cosa tuya completamente.
Para tener máyor enfásis en ese asunto, la escuela programaba actividades y programas sociales, que era lo que más me gustaba y me gusta hasta la fecha. Me encantaba porque te sacaban literalmente de tu zona de confort, y aprendías un montón de cosas.
Las carencias enseñan más que cualquier otra cosa, y las personas que han pasado esto no me dejarán mentir, cuando vas a una comunidad indígena donde no hay agua, luz, drenaje o cualquier otra comodidad que en las ciudades damos como un hecho, aprendes a valorar lo que tienes.
Una día normal, en una misión consistía en esto: levantarse, hacer la cama, asearse rápido y con poca agua (helada), tomar un desayuno tipo: leche (en polvo), fruta (fresca obviamente), y algún alimento más fuerte (huevo, frijol con arroz, avena fría), más algunos otros extras que hasta la fecha me parecen maravillosos, tortillas hechas a mano, agua fresca de pozo, etc.
Hay cosas que recuerdo muchísimo de esas visitas, tal vez la más importante sea que cuando tienes tan pocas cosas de las cuales echar mano, te das cuenta de lo poco que realmente se necesita para vivir.
Sí, es cierto que las comodidades básicas de la vida moderna son una maravilla, la luz, el agua potable y el drenaje son casi indispensables para la mayoría de nosotros, pero puedes sobrevivir sin un celular en la mano, ¿o no?, sin conectarte al correo por un día, sin leer el universal.com cada tres minutos para ver lo último del caso Juanito, sin tomar Coca Zero fría o café Starbucks, ( son mis vicios, ustedes disculpen) Cuando regresaba de las misiones créanme que regresaba desintoxicado y feliz.
La otra cosa que recuerdo enormemente fue una vez que fuimos a la Sierra Tarahumara, que además de ser impresionante por la belleza natural, se distingue por los tarahumara, los cuales me parece increíble que vivan allí con condiciones tan extremas de temperatura, alimento escaso y prácticamente incomunicados.
Cierto es que los tarahumara son una etnia algo marginada, por cuestiones geográficas y sociales, pero son tan distintos de muchos de nosotros, distintos para bien, que podríamos aprender muchas cosas.
Recuerdo un día de esa misión en la que ayudábamos a plantar no recuerdo que en la zona tarahumara, vi a un chico de mi edad con unos huaraches de piel que se veían geniales, parecían de diseñador, no solo por la calidad con la que estaban hechos, sino con lo cómodos que se veían)
No me quedé con la duda y me acerqué a él. Lo que platicamos fue algo como esto:(El siguiente diálogo puede no ser exactamente fiel al original, han pasado más de diez años, y el alemán me ataca, gracias)
-Yo: “Que padres huaraches, ¿dónde los compraste compa?” (Yo a todos les digo compa)
-Él: “No los compré, yo mismo los hicé”
-“Bárbaro, ¿y solo hiciste esos?¿o tienes más en otro color? (Yo pensando que estaba en la zapatería de Sears)
-“No, éstos son los únicos que tengo”
-¿Y por qué no haces más?
-Porque nada más tengo dos pies.
-Pero, ¿no te gustaría tener otro par? (Los podía cambiar, vender o hacer trueque)
-No, no me gustaría. Cuando éstos no me sirvan me hago otros, y ya.
Como dije antes, la conversación no fue necesariamente así, ésta fue solamente la “esencia” de la conversación. Recuerdo que al final de la misión el chico me regalaba los huaraches para que me los llevara, no los acepté, aunque me pareció un gesto muy noble. Los tarahumaras, y en general, la gente que vive en el interior de la República me parece sensiblemente más amable, cálida y desapegada que los que vivimos en las grandes ciudades.
El punto es que sería una maravilla si todos pensáramos así. Olvídate de consumir de más, de estar obsesionados por el dinero, o vivir endeudados por las tarjetas de crédito.
Vive con lo estrictamente necesario y ya, parecería ser la premisa, y eso me pone a pensar.
¿De qué sirve tener 20 pares de zapatos Armani o Ferragamo, si finalmente solo puedes usar un par?
A mí me encanta comprar carteras de piel, pero, ¿para qué tener 40 carteras diferentes, si solamente vas a usar una en el día?, y a veces ni siquiera uso una, porque tengo demasiada prisa.
Sin duda las misiones me plantearon una visión diferente de lo que es el dinero y el mundo para mí, espero que esas lecciones nunca se me olviden.Ojalá, para mi bien.
miércoles, 28 de octubre de 2009
EL DINERO NO COMPRA LA FELICIDAD!!
Ayer estaba viendo por Internet los partidos y resultados de la “Copa del Rey” en España, y yo, como la mayoría de las personas a las que nos gusta el fútbol, nos quedamos helados.
Pero, expliquemos primero que es la “Copa del Rey”. La “Copa del Rey” es un torneo en España, sancionado por la “Liga de Futbolistas Profesionales”, es un torneo que se juega entre semana, martes, miércoles o jueves, dependiendo de los equipos, para no entorpecer los compromisos que éstos tienen los fines de semana, que es cuando se juega la liga “normal”, ya sea la “Liga BBVA”, o sea, la primera división, o la “Liga Adelante” que es la segunda, o 1era A, como la conocemos aquí en México.
¿En qué se diferencia “La Liga” de la “Copa del Rey”? En que en las respectivas ligas, solo puedes ver partidos de equipos de la misma división, dígamos Madrid vs. Barcelona, Valencia vs. Sevilla, Atlético B vs. Castilla, etc. Y en la “Copa del Rey” te puedes encontrar todas las combinaciones posibles, uno de tercera división contra el Barcelona, o el Sevilla vs. Atlético Ciudad, como jugaron ayer. Lo maravilloso de esto, es que los aficionados de equipos de 2da y 3era división pueden ver a grandes equipos y jugadores, y no se diga de los equipos “chicos”, que tienen el honor de jugar contra equipos de carácter mundial, de seleccionados internacionales, de técnicos de vanguardia.
Después de la larga introducción, entro al tema del post.
Ayer, en una de estas combinaciones jugaron el Alcorcón vs. Real Madrid, en el campo del Alcorcón. Las noticias previas del partido me parecieron maravillosas, el FC Alcorcón, un modesto club de segunda división B (según entiendo es como la tercera división en España), ubicado a unos kilómetros de Madrid y casi desconocido para el fútbol mundial, estaba encantado de recibir al Madrid.
Para este partido preparó con todo su Estadio, el “Santo Domingo” para recibir a sus distinguidos visitantes, con una capacidad de 4,000 aficionados (me parece que un estadio “chico” en México es de 20,000 asientos)
El resultado fue sorprendente, el Alcorcón ganó 4-0, en un auténtico “baile” para el Madrid, un “baño” como dicen en España.
¿Por qué me sorprende? Porque el Alcorcón es un equipo modesto, de estadio modesto, de ciudad modesta. Vamos, que hasta las tomas de tv eran difíciles de hacer, porque era la primera vez que había cámaras de tv en el Estadio Santo Domingo.
En cambio el Real Madrid es el equipo de la capital, con dinero, poder, influencia, aficionados, periódicos, etc. Ha ganado nueve copas Europeas, cantidad de Ligas y Cantidad de Copas.
Me maravilla este hecho, porque de nuevo se demuestra, EL DINERO NO COMPRA LA FELICIDAD. ¿Qué importa que el Madrid tenga un presupuesto de 400 millones de euros? (no lo pase a pesos porque el número era demasiado grande) Como un dato, el Alcorcón gasta 1,400,000 contra los 400 millones del Madrid.
Más datos: el jugador mejor pagado del Alcorcón gana menos que el jugador peor pagado del Madrid.
Excusas habrán muchas, pero insisto, EL DINERO NO COMPRA FELICIDAD, ni en el fútbol ni en la vida.
Es mejor, desde mi punto de vista, ser modesto y humilde, y no presumido y soberbio, como le ocurre al entorno del Madrid (ojo, al “entorno”)
Igual, este post no tiene mucho que ver con el dinero, pero necesitaba comentarlo, porque me llamó muchísimo la atención.
Me encanta el fútbol y espero hacer más posts acerca del tema.
SALUDOS, Y NO DEJEN DE COMENTAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pero, expliquemos primero que es la “Copa del Rey”. La “Copa del Rey” es un torneo en España, sancionado por la “Liga de Futbolistas Profesionales”, es un torneo que se juega entre semana, martes, miércoles o jueves, dependiendo de los equipos, para no entorpecer los compromisos que éstos tienen los fines de semana, que es cuando se juega la liga “normal”, ya sea la “Liga BBVA”, o sea, la primera división, o la “Liga Adelante” que es la segunda, o 1era A, como la conocemos aquí en México.
¿En qué se diferencia “La Liga” de la “Copa del Rey”? En que en las respectivas ligas, solo puedes ver partidos de equipos de la misma división, dígamos Madrid vs. Barcelona, Valencia vs. Sevilla, Atlético B vs. Castilla, etc. Y en la “Copa del Rey” te puedes encontrar todas las combinaciones posibles, uno de tercera división contra el Barcelona, o el Sevilla vs. Atlético Ciudad, como jugaron ayer. Lo maravilloso de esto, es que los aficionados de equipos de 2da y 3era división pueden ver a grandes equipos y jugadores, y no se diga de los equipos “chicos”, que tienen el honor de jugar contra equipos de carácter mundial, de seleccionados internacionales, de técnicos de vanguardia.
Después de la larga introducción, entro al tema del post.
Ayer, en una de estas combinaciones jugaron el Alcorcón vs. Real Madrid, en el campo del Alcorcón. Las noticias previas del partido me parecieron maravillosas, el FC Alcorcón, un modesto club de segunda división B (según entiendo es como la tercera división en España), ubicado a unos kilómetros de Madrid y casi desconocido para el fútbol mundial, estaba encantado de recibir al Madrid.
Para este partido preparó con todo su Estadio, el “Santo Domingo” para recibir a sus distinguidos visitantes, con una capacidad de 4,000 aficionados (me parece que un estadio “chico” en México es de 20,000 asientos)
El resultado fue sorprendente, el Alcorcón ganó 4-0, en un auténtico “baile” para el Madrid, un “baño” como dicen en España.
¿Por qué me sorprende? Porque el Alcorcón es un equipo modesto, de estadio modesto, de ciudad modesta. Vamos, que hasta las tomas de tv eran difíciles de hacer, porque era la primera vez que había cámaras de tv en el Estadio Santo Domingo.
En cambio el Real Madrid es el equipo de la capital, con dinero, poder, influencia, aficionados, periódicos, etc. Ha ganado nueve copas Europeas, cantidad de Ligas y Cantidad de Copas.
Me maravilla este hecho, porque de nuevo se demuestra, EL DINERO NO COMPRA LA FELICIDAD. ¿Qué importa que el Madrid tenga un presupuesto de 400 millones de euros? (no lo pase a pesos porque el número era demasiado grande) Como un dato, el Alcorcón gasta 1,400,000 contra los 400 millones del Madrid.
Más datos: el jugador mejor pagado del Alcorcón gana menos que el jugador peor pagado del Madrid.
Excusas habrán muchas, pero insisto, EL DINERO NO COMPRA FELICIDAD, ni en el fútbol ni en la vida.
Es mejor, desde mi punto de vista, ser modesto y humilde, y no presumido y soberbio, como le ocurre al entorno del Madrid (ojo, al “entorno”)
Igual, este post no tiene mucho que ver con el dinero, pero necesitaba comentarlo, porque me llamó muchísimo la atención.
Me encanta el fútbol y espero hacer más posts acerca del tema.
SALUDOS, Y NO DEJEN DE COMENTAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¿El dinero es "bueno" o es "malo"?
Ayer no escribí post, porque me sentía un poco decepcionado del ritmo que éste ha llevado, sobre todo en las visitas, pero creo que este camino será más de resistencia que de velocidad, por eso seguiré escribiendo diario.
Algunos de ustedes tal vez encuentren este post demasiado “filosófico”, pero espero que capten la idea básica, y con ello reflexionen su noción del bien y del mal con respecto al dinero, si solo logro eso en una persona, eso será una enorme satisfacción para mí.
¿Para ti, el dinero es bueno o es malo? La verdad me encanta hacerle este pregunta a mis amigos más cercanos, no sólo porque no tienen una respuesta concreta a una pregunta tan inesperada, sino que cuando la hago (a personas de mi mayor confianza), las respuestas que obtengo son increíbles.
Desde siempre me ha apasionado la noción del bien y del mal que tienen las personas, que consideran “malo” y que consideran “bueno”, si es difícil definirse en cuestiones elementales de la vida, imagina entonces lo difícil que será en cuanto a dinero.
La mayoría de las respuestas que obtengo, después de pensar un periodo largo de tiempo, son muy parecidas a: “el dinero es bueno”, te permite abrigarte (ropa), alimentarte, divertirte, viajar, cuidar de las personas que quieres, de tus hijos, etc. Es decir, el dinero es solamente un “facilitador” de un montón de cosas y tienen razón, sin embargo creo que el pensar solamente en lo bonito del dinero también nos distrae de las cosas “malas” que éste puede hacer.
¿Qué cosas malas puede hacer el dinero? Pues se me ocurren miles, desde financiar una guerra, si queremos irnos a los extremos, hasta hacer sufrir por el dinero (un despido, un divorcio, un sueldo bajo para las responsabilidades que tienes) Y no es que sea el tipo más amargado del mundo, sino que simplemente me gusta pensar en los dos lados de la moneda, tanto en el “bien” que puede hacer el dinero, como en el “mal”, que muchas veces nos provoca.
Personalmente, aunque me considero “joven” (26) he estado de los dos lados, me han despedido, pero he disfrutado del dinero de mí liquidación, me han pagado sueldos bajísimos para mis funciones, y me han sobre pagado por lo que hago, y creo que esa es la situación en general para todos, o la mayoría, hemos estado de los dos lados con el dinero.
A la conclusión que yo siempre, o casi siempre llego es a que el dinero es “neutro”, es decir, o puede ser tu mejor aliado, o tu peor enemigo, lo mismo puede servir para financiar una guerra, que para comprar vacunas. Realmente el signo del dinero (+,-) depende completamente de lo que tú hagas de él, no importa si es poco o mucho (eso me parece muy relativo) sino que es lo tú haces con el dinero, qué es lo que hace él por ti y si te gusta esa relación.
Me viene a la mente una enorme reflexión que leí en una revista, me parece que era de Warren Buffet, espero que alguien me corrija si me equivoco, que decía “mientras nosotros poseamos a nuestro dinero seremos libres, mientras ellos nos posean a nosotros, seremos miserables”, creo que esa frase resume todo lo que he escrito en este post.
Como siempre, te invito a que comentes y me des tu opinión BLOGERROOOOOOO.
Algunos de ustedes tal vez encuentren este post demasiado “filosófico”, pero espero que capten la idea básica, y con ello reflexionen su noción del bien y del mal con respecto al dinero, si solo logro eso en una persona, eso será una enorme satisfacción para mí.
¿Para ti, el dinero es bueno o es malo? La verdad me encanta hacerle este pregunta a mis amigos más cercanos, no sólo porque no tienen una respuesta concreta a una pregunta tan inesperada, sino que cuando la hago (a personas de mi mayor confianza), las respuestas que obtengo son increíbles.
Desde siempre me ha apasionado la noción del bien y del mal que tienen las personas, que consideran “malo” y que consideran “bueno”, si es difícil definirse en cuestiones elementales de la vida, imagina entonces lo difícil que será en cuanto a dinero.
La mayoría de las respuestas que obtengo, después de pensar un periodo largo de tiempo, son muy parecidas a: “el dinero es bueno”, te permite abrigarte (ropa), alimentarte, divertirte, viajar, cuidar de las personas que quieres, de tus hijos, etc. Es decir, el dinero es solamente un “facilitador” de un montón de cosas y tienen razón, sin embargo creo que el pensar solamente en lo bonito del dinero también nos distrae de las cosas “malas” que éste puede hacer.
¿Qué cosas malas puede hacer el dinero? Pues se me ocurren miles, desde financiar una guerra, si queremos irnos a los extremos, hasta hacer sufrir por el dinero (un despido, un divorcio, un sueldo bajo para las responsabilidades que tienes) Y no es que sea el tipo más amargado del mundo, sino que simplemente me gusta pensar en los dos lados de la moneda, tanto en el “bien” que puede hacer el dinero, como en el “mal”, que muchas veces nos provoca.
Personalmente, aunque me considero “joven” (26) he estado de los dos lados, me han despedido, pero he disfrutado del dinero de mí liquidación, me han pagado sueldos bajísimos para mis funciones, y me han sobre pagado por lo que hago, y creo que esa es la situación en general para todos, o la mayoría, hemos estado de los dos lados con el dinero.
A la conclusión que yo siempre, o casi siempre llego es a que el dinero es “neutro”, es decir, o puede ser tu mejor aliado, o tu peor enemigo, lo mismo puede servir para financiar una guerra, que para comprar vacunas. Realmente el signo del dinero (+,-) depende completamente de lo que tú hagas de él, no importa si es poco o mucho (eso me parece muy relativo) sino que es lo tú haces con el dinero, qué es lo que hace él por ti y si te gusta esa relación.
Me viene a la mente una enorme reflexión que leí en una revista, me parece que era de Warren Buffet, espero que alguien me corrija si me equivoco, que decía “mientras nosotros poseamos a nuestro dinero seremos libres, mientras ellos nos posean a nosotros, seremos miserables”, creo que esa frase resume todo lo que he escrito en este post.
Como siempre, te invito a que comentes y me des tu opinión BLOGERROOOOOOO.
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