Saludos, hace mucho no escribo, posteriormente comentaré esos sinsabores, jaja, como si fuera yo George Clooney o Matt Damon. En fin. Retomaremos el H. Blog.
Quisiera contarles esta historia familiar. Pues, resulta que mi familia, creo que a diferencia de millones de familias mexicanas, no somos tan apegados a "la familia extendida", quiero decir, yo con mis hermanos, mi sobrino y mis papás convivo diario ya sea por teléfono, en persona, mail o celular, pero al menos diario hablo con todos ellos. Sin embargo, mi "familia extendida", primos, primas, hijos de mis primos, tíos, tíos políticos, primos políticos, casi no tengo relación. Por el trabajo, el tiempo, en mi caso, sinceramente, el desinterés y la flojera de esforzarme por entablar relaciones, en fin. Cuando era más chico me pegaba, ahora me da igual.
El caso es que, este domingo 21 de febrero, es el cumpleaños de una de mis tías, que como coincidencia es dueña de un pequeño restaurant de comidas, desayunos, etc. Obviamente, el desayuno va a ser en su restaurant, mi tía, (como una previsión pensaba yo), pidió a todos confirmar su asistencia, obvio, para calcular las porciones, refrescos, etc. Me parece que además iban a preparar barbacoa, y ahí sí el cálculo debe ser casi exacto.
Oka, bueno, yo la verdad no estoy interesado, a mis primos los veo una vez en año nuevo, y una vez en 6 de enero, y por mí no hay queja, pero bueno, mis papás, mis hermanas y mi sobrino si van a confirmar. (Después de tanta aburrición, aca se pone interesante).
Hasta donde yo tenía entendido, la "confirmación de asistencia", era para calcular espacio, porciones y tal. . . SÍ, PERO TAMBIÉN GASTOS. Ok, pensé, será como siempre lo hacemos: tú traes 10 refrescos, tu los platos desechables, tú las tortillas, tú cocinas 10 kg de arroz, yo postre, bla,bla.
Pero NO. De hecho, la condición para "confirmar" tu asistencia, era para que mis tíos supieran, que cantidad debías depositarles en su cuenta, y cuando hacerlo ¿?¿?. Sí, cuándo, porque la fiesta es tan grande (más bien sería evento patrocinado) que quieren evadir el IDE, por eso calculan los pagos. JAJAJA, la "cooperación" es de $100, pero, si los gastos suben, tendrás que "donar" más, antes, durante o después de la "fiesta" , (no bueno que fiesta)
OK, como decía mi papá, es por convivir, $100 no es nada, todo está incluido, es una lata comprar, cocinar, llevar, en fin. Sí, pero ya cuando le pones precio a la entrada, está fuerte. Me suena más a negocio que a reunión familiar. Me suena más a que has tenido un mes flojo en el restaurant, y tu "fiesta" te va a ayudar a nivelarte.
Insisto, yo, en lo personal, soy súper agrio, odio las fiestas y evito todas las posibles. Pero ya cobrarte la barbacoa casi casi como si fuera Arroyo, pues a mí no me va.
Todo esto me recuerda algo que decía mucho mi abuelo (Q.E.P.D) excelente jugador de pokar, excelente jugador de muchas cosas, me decía: "mide tu ambición, porque puedes trasquilar a una oveja cuantas veces quieras. . . pero desollarla solo una".
O sea, está bien hacer negocio, pero con tu familia, no la friegues no???
jueves, 18 de febrero de 2010
martes, 26 de enero de 2010
AGUANTE CHAVA CABAÑAS AGUANTE
Hola. Sé que no he escrito en un buen tiempo, pero he estado algo mal de salud, pero espero retomar en poco tiempo el blog.
Como menciono en el titulo, este no tiene nada que ver con finanzas, así que si lees esto y crees que no te puede interesar, regresa el proximo martes, que seguro hay nuevo contenido.
Me gustaría tocar el tema de moda, Chava Cabañas.
No me gustaría entrar en demasiados detalles, creo que, a menos que no vivas en México y no te guste el fútbol, no conoces, como la mayoría de nosotros cada detalle de ambos casos, seguir en lo mismo se me hace innecesario.
Simplemente no puedo alejarme de pensar, ¿en qué mundo y en qué país vivimos? ¿Por qué el Estado (ojo territorio,población y gobierno, no solo gobierno), nos ha fallado tanto?¿Cuándo perdimos esa habilidad de asombro?¿Cuándo se nos hizo normal que nos robaran la tranquilidad que como mexicanos merecemos?
Siento que el resto de la gente ve esto como una anecdota, pero yo le doy otra lectura, otro mensaje detras del tema. Lo veo como un atentado, pero no solo a él como futbolista, sino a todos como mexicanos.
Imaginen que, mi primo de 16 años ya quiere ir a fiestas/antros/cantinas. ¿Con qué tranquilidad mis tíos lo van a dejar salir de noche?¿Con qué peligros que no me enfrenté yo se va a enfrentar mi primo?
No me creo ese argumento, de que Cabañas se "buscó" lo que le pasó al estar en un Bar a las 5 de la mañana.
La última vez que chequé la Constitución éramos libres, mexicanos o extranjeros, y con nuestro tiempo podemos hacer lo que se nos antoje, como se nos antoje con quien se nos antoje. Como siempre, limitados por las leyes y los derechos de terceros, pero libres al fin.
Si el señor Cabañas quiso salir de fiesta en un domingo, es su problema y finalmente, como persona libre tiene todo el derecho de hacerlo.
Eso es todo lo que tengo que decir, me tomé la licencia de hacer esto.
AGUANTE CHAVA, AGUANTE. Es todo lo que puedo decir.
Como menciono en el titulo, este no tiene nada que ver con finanzas, así que si lees esto y crees que no te puede interesar, regresa el proximo martes, que seguro hay nuevo contenido.
Me gustaría tocar el tema de moda, Chava Cabañas.
No me gustaría entrar en demasiados detalles, creo que, a menos que no vivas en México y no te guste el fútbol, no conoces, como la mayoría de nosotros cada detalle de ambos casos, seguir en lo mismo se me hace innecesario.
Simplemente no puedo alejarme de pensar, ¿en qué mundo y en qué país vivimos? ¿Por qué el Estado (ojo territorio,población y gobierno, no solo gobierno), nos ha fallado tanto?¿Cuándo perdimos esa habilidad de asombro?¿Cuándo se nos hizo normal que nos robaran la tranquilidad que como mexicanos merecemos?
Siento que el resto de la gente ve esto como una anecdota, pero yo le doy otra lectura, otro mensaje detras del tema. Lo veo como un atentado, pero no solo a él como futbolista, sino a todos como mexicanos.
Imaginen que, mi primo de 16 años ya quiere ir a fiestas/antros/cantinas. ¿Con qué tranquilidad mis tíos lo van a dejar salir de noche?¿Con qué peligros que no me enfrenté yo se va a enfrentar mi primo?
No me creo ese argumento, de que Cabañas se "buscó" lo que le pasó al estar en un Bar a las 5 de la mañana.
La última vez que chequé la Constitución éramos libres, mexicanos o extranjeros, y con nuestro tiempo podemos hacer lo que se nos antoje, como se nos antoje con quien se nos antoje. Como siempre, limitados por las leyes y los derechos de terceros, pero libres al fin.
Si el señor Cabañas quiso salir de fiesta en un domingo, es su problema y finalmente, como persona libre tiene todo el derecho de hacerlo.
Eso es todo lo que tengo que decir, me tomé la licencia de hacer esto.
AGUANTE CHAVA, AGUANTE. Es todo lo que puedo decir.
jueves, 3 de diciembre de 2009
SOY RICO O SOY POBRE?
Constantemente me hago esa pregunta, y la verdad que no encuentro una respuesta definitiva.
Creo que todo tiene que ver con el círculo de amistades que tú tienes, y la forma en que ellos se relacionan con el dinero.
En mi caso, por ejemplo, suelo reunirme con mis mejores amigos mínimo una vez por mes. La reunión cambia dependiendo de la ocasión, por ejemplo, podemos reunirnos a ver un partido de fútbol/beisbol/fútbol americano o simplemente hacer una comida o reunión para estar juntos para platicar y reírnos un rato. En mi caso me era algo difícil ir a estas reuniones, porque aunque son mis mejores amigos, no puedo evitar subconscientemente compararme con ellos constantemente. Recuerdo como me sentía antes, yo llegaba en taxi o caminando al bar o a la casa donde eran las reuniones, y siempre veía llegar a mis amigos llegando en sus coches último modelo de menos de dos años, súper bien vestidos, con excelentes celulares (de hecho la primera vez que vi un Iphone fue en una reunión de éstas). Al momento de llegar las cuentas, yo siempre ponía efectivo, o a lo que más que llegaba era a sacar mi tarjeta de HSBC que tenía como mil pesos, mientras que con mis amigos parecía la galería de tarjetas de crédito, y entre más sofisticada fuera la tarjeta, mejor se sentían. Veías desfilar la American Express, la Blue de AMEX, la SPIRA que no sé de cual Banco sea, etc.
Pareciera que las limitaciones, al menos en cuanto a dinero no existían para mis amigos, y de verdad que eso me hacía sentir mal, muy mal. Sí, mis amigos empezaron a trabajar formalmente un poco antes de lo que yo lo hice, por algunas dificultades que pasé, debo decirlo, pero no me parecía que esas diferencias fueran tan grandes como para que ellos tuvieran tanto y yo me quedara con tan poco. Hasta la fecha, cada que llego a estas reuniones, de inmediato me siento “pobre”, en el sentido más simple de la palabra.
Es una tontería, y ahora lo sé, porque aunque no tengo lo mismo con ellos, tampoco me visto con harapos, tengo un nivel de vida aceptable y no tengo ninguna necesidad básica sin cubrir, ya que tengo cubiertos todos esos aspectos me parece que lo demás viene siendo lo de menos, de verdad.
Lo más extraño de todo, es que conforme se acercaban las fechas importantes para las personas que trabajan, como los días catorce o los días 29, mi teléfono sonaba constantemente, porque mis amigos necesitaban que les prestara dinero por un par de días. Como comenté en otro post, odio con todas mis ganas prestar o que me presten dinero, porque soy muy mal pagador, pero de todas formas, por ser mis amigos hacía excepciones, sobretodo porque los prestamos nunca pasaban de 48 horas, en cuanto tenían el depósito de nómina, me depositaban en mi cuenta, solo era un préstamo líquido, de cortísimo plazo.
Entonces las cosas se volteaban, ahora me sentía lo opuesto de “pobre”, me sentía “rico”, (aunque tal vez el término apropiado sea “líquido” el término apropiado, para fines de este post contrastemos ambos términos)
La dinámica en las reuniones ha cambiado, no solo de mi parte sino por parte de los demás. Como la mayoría de ustedes sabrán el empleo y la economía han sido duras especialmente con mi rango de edad y el de mis amigos, y ahora nos reunimos más en casa de alguno de ellos que en bares o sitios por el estilo. Creo que dentro de todo esto ha sido bueno, porque ahora ya no se cuidan tanto las apariencias, aunque de todos modos hay personas y hábitos que no cambian, pero creo que esa ya es una decisión individual. Desafortunadamente creo, que si no corriges prácticas nocivas como éstas, en el largo plazo no te endeudarás con cuentas de bar o celulares, sino que mañana serán hipotecas, financiar la colegiatura de los niños con una tarjeta de crédito o arrasar con las compras de diciembre, porque están a 48 meses sin intereses, aunque no tengas dinero para pagar los 48 pagos o 90 o 100.
Me gustaría resumir como me sentía en cada una de estas “fases”, para saber si ustedes opinan que soy o era una persona rica o una persona pobre:
Me sentía pobre cuando:
· Ellos llegaban invariablemente en autos último modelo.
· Pagaban con crédito, y yo en efectivo.
· Tenían mínimo 3 tarjetas, de las más sofisticadas claro, mientras yo solo tenía una y era de débito.
· Compraban mínimo 3 DVDs a la semana, y yo sigo rentándolos en Block Buster.
· Cada fin de semana iban a los mejores bares, antros y fiestas, en donde consumían sin parar, mientras que yo solo salía y salgo una o dos veces por mes y procuro gastar lo justo.
· Veía su ropa Armani, mientras que yo sigo usando casi la misma ropa desde hace años.
· Compraban lo último en gadgets: Iphones, PDAs, Lap Tops, mientras yo he tenido el mismo celular desde hace 4 años y la misma computadora desde la prepa.
· Planeaban vacaciones con sus novias/novios, mientras que yo aún salgo de vacaciones con mis papás y toda la familia.
· Llegaba diciembre y ellos iban invariablemente a “saquear” Palacio, Liverpool y Sears, mientras yo solamente iba a Wal Mart (a comprar cosas para la cena obviamente)
En cambio, me sentía rico cuando:
· Llegaban los fines de quincena o de mes y me llovían llamadas a mi celular y a mi mail para pedirme préstamos. ¿Y por qué no pagaban con tarjeta de crédito?, ¡Claro!, porque mi préstamos eran para pagar sus tarjetas.
· Cuando me di el lujo de hacer tesis, examen profesional y terminar con tranquilidad mi carrera, mientras la mayoría de no terminó completamente su carrera, sino que la dejaron trunca, porque terminarla correctamente era gastar demasiado dinero, o aún más importante gastar demasiado tiempo que tenían que usar para trabajar.
· Me encanta la flexibilidad de trabajar en lo que quiero, porque lo quiero y dejar el dinero en un papel secundario, mientras que ellos en muchos casos se quedan en trabajos que no les gustan o que no les convencen, por necesitar el dinero para salir de sus deudas.
· Cuando yo puedo relajarme, hacer cuentas y proyecciones, con calma, incluso asignando con libertad las partidas para el presupuesto, porque, finalmente no tengo deudas importantes, y puedo “jugar” con los recursos. Mientras ellos tienen que hacer matemáticas y cuentas, no porque quieran, sino porque tienen que hacerlo (si se les pasa un solo pago a alguna tarjeta, los intereses se disparan)
· Cuando me doy cuenta que puedo y quiero ayudar a mis papás y mis hermanos y a mis amigos (en ese orden), mientras que ellos al contrario, necesitan muchas veces de la ayuda financiera de sus papás, de sus hermanos y de sus amigos.
Sí, ya sé lo que muchos pensarán y estoy parcialmente de acuerdo, tal vez me deba buscar otros amigos, cierto, pero la verdad que les estimo mucho, y fuera del dinero, que no casi nunca es tema entre nosotros, tenemos un montón de afinidades y coincidencias.
También podrían pensar que soy soberbio por pensar así de ellos, pero no, no lo soy, si menciono todos sus “defectos” en cuanto a dinero, es porque eventualmente quiero que cambien para bien, no que se parezcan a mí, porque también sé que tengo un montón de errores y defectos, sino que encuentren la combinación que para ellos mismos signifique una independencia y una excelente calidad de vida.
Afortunadamente, la época en la que quería mantenerles a ellos el ritmo de gastar tanto como ellos lo hacían me duró muy poco, de hecho ahora estoy muy relajado en cuanto a la forma que ellos gastan y la forma en la que yo gasto mi dinero, son mis amigos y eso es lo más importante, ¿no creen?
Creo que todo tiene que ver con el círculo de amistades que tú tienes, y la forma en que ellos se relacionan con el dinero.
En mi caso, por ejemplo, suelo reunirme con mis mejores amigos mínimo una vez por mes. La reunión cambia dependiendo de la ocasión, por ejemplo, podemos reunirnos a ver un partido de fútbol/beisbol/fútbol americano o simplemente hacer una comida o reunión para estar juntos para platicar y reírnos un rato. En mi caso me era algo difícil ir a estas reuniones, porque aunque son mis mejores amigos, no puedo evitar subconscientemente compararme con ellos constantemente. Recuerdo como me sentía antes, yo llegaba en taxi o caminando al bar o a la casa donde eran las reuniones, y siempre veía llegar a mis amigos llegando en sus coches último modelo de menos de dos años, súper bien vestidos, con excelentes celulares (de hecho la primera vez que vi un Iphone fue en una reunión de éstas). Al momento de llegar las cuentas, yo siempre ponía efectivo, o a lo que más que llegaba era a sacar mi tarjeta de HSBC que tenía como mil pesos, mientras que con mis amigos parecía la galería de tarjetas de crédito, y entre más sofisticada fuera la tarjeta, mejor se sentían. Veías desfilar la American Express, la Blue de AMEX, la SPIRA que no sé de cual Banco sea, etc.
Pareciera que las limitaciones, al menos en cuanto a dinero no existían para mis amigos, y de verdad que eso me hacía sentir mal, muy mal. Sí, mis amigos empezaron a trabajar formalmente un poco antes de lo que yo lo hice, por algunas dificultades que pasé, debo decirlo, pero no me parecía que esas diferencias fueran tan grandes como para que ellos tuvieran tanto y yo me quedara con tan poco. Hasta la fecha, cada que llego a estas reuniones, de inmediato me siento “pobre”, en el sentido más simple de la palabra.
Es una tontería, y ahora lo sé, porque aunque no tengo lo mismo con ellos, tampoco me visto con harapos, tengo un nivel de vida aceptable y no tengo ninguna necesidad básica sin cubrir, ya que tengo cubiertos todos esos aspectos me parece que lo demás viene siendo lo de menos, de verdad.
Lo más extraño de todo, es que conforme se acercaban las fechas importantes para las personas que trabajan, como los días catorce o los días 29, mi teléfono sonaba constantemente, porque mis amigos necesitaban que les prestara dinero por un par de días. Como comenté en otro post, odio con todas mis ganas prestar o que me presten dinero, porque soy muy mal pagador, pero de todas formas, por ser mis amigos hacía excepciones, sobretodo porque los prestamos nunca pasaban de 48 horas, en cuanto tenían el depósito de nómina, me depositaban en mi cuenta, solo era un préstamo líquido, de cortísimo plazo.
Entonces las cosas se volteaban, ahora me sentía lo opuesto de “pobre”, me sentía “rico”, (aunque tal vez el término apropiado sea “líquido” el término apropiado, para fines de este post contrastemos ambos términos)
La dinámica en las reuniones ha cambiado, no solo de mi parte sino por parte de los demás. Como la mayoría de ustedes sabrán el empleo y la economía han sido duras especialmente con mi rango de edad y el de mis amigos, y ahora nos reunimos más en casa de alguno de ellos que en bares o sitios por el estilo. Creo que dentro de todo esto ha sido bueno, porque ahora ya no se cuidan tanto las apariencias, aunque de todos modos hay personas y hábitos que no cambian, pero creo que esa ya es una decisión individual. Desafortunadamente creo, que si no corriges prácticas nocivas como éstas, en el largo plazo no te endeudarás con cuentas de bar o celulares, sino que mañana serán hipotecas, financiar la colegiatura de los niños con una tarjeta de crédito o arrasar con las compras de diciembre, porque están a 48 meses sin intereses, aunque no tengas dinero para pagar los 48 pagos o 90 o 100.
Me gustaría resumir como me sentía en cada una de estas “fases”, para saber si ustedes opinan que soy o era una persona rica o una persona pobre:
Me sentía pobre cuando:
· Ellos llegaban invariablemente en autos último modelo.
· Pagaban con crédito, y yo en efectivo.
· Tenían mínimo 3 tarjetas, de las más sofisticadas claro, mientras yo solo tenía una y era de débito.
· Compraban mínimo 3 DVDs a la semana, y yo sigo rentándolos en Block Buster.
· Cada fin de semana iban a los mejores bares, antros y fiestas, en donde consumían sin parar, mientras que yo solo salía y salgo una o dos veces por mes y procuro gastar lo justo.
· Veía su ropa Armani, mientras que yo sigo usando casi la misma ropa desde hace años.
· Compraban lo último en gadgets: Iphones, PDAs, Lap Tops, mientras yo he tenido el mismo celular desde hace 4 años y la misma computadora desde la prepa.
· Planeaban vacaciones con sus novias/novios, mientras que yo aún salgo de vacaciones con mis papás y toda la familia.
· Llegaba diciembre y ellos iban invariablemente a “saquear” Palacio, Liverpool y Sears, mientras yo solamente iba a Wal Mart (a comprar cosas para la cena obviamente)
En cambio, me sentía rico cuando:
· Llegaban los fines de quincena o de mes y me llovían llamadas a mi celular y a mi mail para pedirme préstamos. ¿Y por qué no pagaban con tarjeta de crédito?, ¡Claro!, porque mi préstamos eran para pagar sus tarjetas.
· Cuando me di el lujo de hacer tesis, examen profesional y terminar con tranquilidad mi carrera, mientras la mayoría de no terminó completamente su carrera, sino que la dejaron trunca, porque terminarla correctamente era gastar demasiado dinero, o aún más importante gastar demasiado tiempo que tenían que usar para trabajar.
· Me encanta la flexibilidad de trabajar en lo que quiero, porque lo quiero y dejar el dinero en un papel secundario, mientras que ellos en muchos casos se quedan en trabajos que no les gustan o que no les convencen, por necesitar el dinero para salir de sus deudas.
· Cuando yo puedo relajarme, hacer cuentas y proyecciones, con calma, incluso asignando con libertad las partidas para el presupuesto, porque, finalmente no tengo deudas importantes, y puedo “jugar” con los recursos. Mientras ellos tienen que hacer matemáticas y cuentas, no porque quieran, sino porque tienen que hacerlo (si se les pasa un solo pago a alguna tarjeta, los intereses se disparan)
· Cuando me doy cuenta que puedo y quiero ayudar a mis papás y mis hermanos y a mis amigos (en ese orden), mientras que ellos al contrario, necesitan muchas veces de la ayuda financiera de sus papás, de sus hermanos y de sus amigos.
Sí, ya sé lo que muchos pensarán y estoy parcialmente de acuerdo, tal vez me deba buscar otros amigos, cierto, pero la verdad que les estimo mucho, y fuera del dinero, que no casi nunca es tema entre nosotros, tenemos un montón de afinidades y coincidencias.
También podrían pensar que soy soberbio por pensar así de ellos, pero no, no lo soy, si menciono todos sus “defectos” en cuanto a dinero, es porque eventualmente quiero que cambien para bien, no que se parezcan a mí, porque también sé que tengo un montón de errores y defectos, sino que encuentren la combinación que para ellos mismos signifique una independencia y una excelente calidad de vida.
Afortunadamente, la época en la que quería mantenerles a ellos el ritmo de gastar tanto como ellos lo hacían me duró muy poco, de hecho ahora estoy muy relajado en cuanto a la forma que ellos gastan y la forma en la que yo gasto mi dinero, son mis amigos y eso es lo más importante, ¿no creen?
lunes, 23 de noviembre de 2009
AVALADO por ti
Aunque a medida que los esquemas y productos de crédito se han modernizado, la figura del “aval” no ha desaparecido del todo. Aunque el “aval” tal vez sea una figura que está en desuso, me encantaría compartir lo que me pasó el fin de semana pasado.
El sábado fui a desayunar con una ex novia que no veo muy seguido, porque se mudó al interior de la República (yo no tuve nada que ver, aclaro). Platicamos, charlamos de mil cosas y temas y como en la mayoría de las pláticas que tengo, las cosas eventualmente se movieron hacia temas financieros, tarjetas de crédito, deudas, etc.
La plática se puso interesante cuando me pidió prestados $5,000. Para empezar pensé que me lo estaba diciendo en broma, porque, aunque no es una persona excesivamente rica, tampoco es completamente pobre, y conociéndola como la conozco sé que no es una persona que se gaste miles de pesos en ropa, gadgets o cualquier otra cosa cara. Que me pidiera prestado me dejó todavía más sorprendido tomando en cuenta que aún no estamos en la época de posadas, preposadas, intercambios, regalos. Y tampoco estamos en enero, cuando se viene la famosa “cuesta”, y cuando hay que pagar algunos impuestos muy importantes.
Considero que aunque 3mil no es una cantidad alta de dinero, aunque tampoco es menor, entonces no creo que un préstamo de este tipo deba ser tomado tan a la ligera. Una vez que pensé esto, me negué educadamente a su petición. Primero porque aunque conozco muy bien a mi ex, no confío en ella al punto de prestarle esa cantidad de dinero.
En segundo, porque odio por completo el tener deudas con otras personas y aún más el que otras personas tengan deudas conmigo. En este apartado solo hago una excepción con mi familia directa: mis hermanos y mis papás.
Pero fuera de ellos, si hay algo que odio por completo es el que me deban. En un par de ocasiones cedí, y las consecuencias fueron grandes. Una vez le presté $2,000 a un amigo en la preparatoria para pagar dos extraordinarios, y en otra le vendí a crédito un Ipod a otro amigo en la prepa. Dejando a un lado el tema del dinero, que en cuestiones de amistad me parece que es casi irrelevante, siempre sentía una enorme pena al recordarles su deuda o cobrarles mi dinero. Finalmente, y como en la mayoría de estos casos, ni me pagaron lo que debían, ni quedamos contentos, y al final dejamos de ser amigos, y sí, como la mayoría puede pensar, una de las razones fue el dinero.
Una vez dicho esto no me quedé con la duda, y le pregunté a mi ex para que necesitaba el dinero, la respuesta me dejó frío. Para empezar, los $5,000 eran solo la mitad del dinero que necesita.
Lo más sorprendente del asunto es que realmente no lo necesitaba para ella, sino para una de una de sus mejores “amigas” (súper entrecomillado, ya verán porque). Primero pensé que era una extraordinaria amiga al hacer esto, digo, ¿cuántos de nosotros pediríamos prestado para prestarle a otro amigo?
Pero no, el asunto no era así del todo, sino que mi ex necesitaba ese dinero porque es el aval de esa “amiga”, y por eso necesitaba pagar dos mensualidades vencidas de un coche que su “amiga” sacó a crédito.
Para empezar, como dije en un principio, los Bancos se han vuelto tan flexibles últimamente, que yo ni siquiera sabía que todavía existía la figura del aval como garantía para otorgar un crédito. También desconocía, como descubrí después que al ser aval de cualquier persona, te obligas solidariamente a hacerte cargo de las obligaciones de la persona sujeto a crédito, siempre y cuando ésta no cumpla con sus obligaciones.
Así las cosas: mi ex tenía encima a una de las clásicas agencias de cobranza que amedrentan a los deudores (y como descubrí el sábado, también a los avales). Y ese acoso se traducía en llamadas a deshoras a su casa, a su trabajo y a su celular, hojas pegadas en su puerta, citatorios múltiples (que no sabía si eran reales o ficticios) y en general una enorme presión sobre mi ex.
Mi ex había asistido a uno de esos citatorios (sin algún abogado o consejero jurídico que la aconsejara) y allí le habían aclarado que la única forma de salir era pagar lo que se debía o continuar con el procedimiento judicial. Ahí firmó un documento (que por cierto no le dejaron leer completo) y según ella ese documento la compromete a pagar incondicionalmente además de la deuda, los intereses y gastos de cobranza generados y se generen.
Eso por el lado legal, por el lado personal mi ex estaba desesperada por encontrar a su “amiga” (ahora entiendes las comas, ¿cierto?) y nomás no puede dar con ella. Ha ido a su casa, a su trabajo, a casa de su hermana, etc. Incluso uno de los motivos de estar en la Ciudad era ir a la casa del papá de su amiga y ver si sabían algo de ella.
Una vez que me contó su historia, le hice ver sus errores a mi ex. Primero por ser aval de una “amiga” que a todas luces ni merecería ser su amiga, mucho menos merecería un acto de confianza de ese tamaño. En segundo, ir a un citatorio sin ningún tipo de asesoría legal, ni un familiar, vamos, ni una búsqueda de Google hizo antes de ir al citatorio. Y tercero, firmar algo sin leerlo.
Ya sé, muchos van a decir en ésta parte: ¿cómo firmó algo sin leerlo?, ¿en qué pensaba? Yo dije lo mismo en un principio, pero luego me explicó que, tanto el abogado de la empresa que dio el crédito, como las personas de la agencia que lo acompañaban la “invitaron amablemente” a firmar el documento cuanto antes (“amablemente” es una enorme presión psicológica, según me explicó, en la que le explicaban que, o firmaba o se verían en la necesidad de embargar bienes y posiblemente tomar medidas legales mas fuertes), para que le dieran una prorroga de una semana para conseguir el dinero de los pagos vencidos y los intereses y gastos de cobranza.
También, en esta parte le entró el miedo a mi ex. De que se enteraran sus papás y entonces sí hacer el lío más grande, y después de que le embargaran las cosas de valor que tiene: un coche a su nombre que su papá le regaló cuando tenía 18 y los fondos de su cuenta de nómina.
De verdad que yo no sabía las obligaciones del aval, y eso que estudié una carrera relacionada con productos financieros. Sus obligaciones son casi las mismas que el sujeto de crédito, y éstas entran en el momento en que el sujeto de crédito deja de cumplir con pagos/mensualidades. Incluso, como me comentaba mi ex, es hasta cierto punto más cómodo para el Banco o institución de crédito presionar al aval, que al sujeto de crédito. ¿Por qué?, porque esta es un arma de dos filos, te explico: A)el sujeto de crédito no cumple a tiempo, B) el Banco presiona al aval, con todos los medios posibles, como mencione anteriormente, C) el aval presiona al sujeto para que le pague al Banco, D) el Banco tiene dos vías para exigir el pago, puede tomar acciones contra el aval, contra el sujeto de crédito o contra ambos.
Si notas, el banco al presionar el aval, se ahorro el presionar al sujeto de crédito, es decir, atacó dos frentes atacando solo uno de ellos, el aval. Y las cosas son todavía peores cuando, como en el caso de mi ex, el aval sí siente que pueden embargar sus bienes, mientras que el sujeto en muchos casos lo peor que puede perder es el coche o bien que compró con ese crédito.
Fuera de lo que todos podamos pensar, (si mi ex actuó bien o mal, si su “amiga” es una pobre víctima de las circunstancias que no se esconde, sino que simplemente no ha coincidido con mi ex, etc.) creo que todos podemos aprender lo siguiente de esta situación:
1. Nunca, nunca, nunca seas aval de otra persona. No es una regla general, por supuesto, pero no te arriesgues y nunca lo hagas. En cualquier caso, yo no me creo capaz de negarle algo así a mis papás o a mis hermanos, aunque lo pensaré detenidamente después de esto, créanme. Con todo y esto, si piensas serlo, fíjate bien en la solvencia económica de esa persona, pero sobretodo en la solvencia moral de esta persona.
2. Si la persona necesita de un aval para ser sujeto de crédito, tal vez el Banco sabe algo que tú no. Los Bancos se han puesto tan flexibles en cuanto a los créditos (al grado en que algunos de ellos son irresponsables, desde mi punto de vista) que cuando a alguien le solicitan un aval, esta persona debería preguntarse si de verdad puede o debe pedir ese crédito. Y si a ti te piden como aval, deberías pensarte lo mismo; Si esa persona es tan buena pagando, ¿para qué necesita un aval?
3. El aval tiene obligaciones, pero no beneficios. Este es un caso que en el campo en el que trabajo, los seguros, se ve a diario. Ponte a pensar que un aval es como una compañía de seguros. El mejor escenario posible para el aval es no pagar nada, es decir, cero pesos, cero obligaciones, y con esto cero beneficios por arriesgar tu dinero en cierto modo (al menos la Aseguradora gana la prima anual/mensual pagada si no hay siniestro, el aval no gana nada) ¿Y el peor escenario? El peor es más difícil de calcular, puede ser que estés obligado a pagar lo que resta de un crédito, y con ello habrás perdido dinero, y seguramente a tu amigo/conocido/familiar en el peor de los casos.
4. Si es tu amigo de verdad, no se va a enojar si te niegas. Piénsalo de verdad, si es tu amigo, el aceptar o negarte será lo mismo para él/ella. Al menos para mí, la amistad es más importante que el dinero, ser aval o no debería ser lo mismo.
5. Cuidado con los “ganchos”. Mi papá me comentaba ayer acerca de esto. Es sencillo, pero muy efectivo. Tu amigo te pide ser aval por $10,000, una cantidad importante, pero como es tu súper amigo, aceptas, y tu amigo paga el crédito por completo. Todos contentos. Otro día tu amigo llega y te pide ser aval por $50,000, una suma fuerte, pero como pagó tan bien el de 10, ¿por qué no? Tu amigo paga completo y otra vez, todos contentos. De nuevo, tu amigo quiere un coche de más de $100,000, te pide ser aval, y como respondió tan bien en las dos ocasiones pasadas, aceptas, total es un gran pagador. Al mes recibes llamadas, tu amigo no cumplió y tú tienes que entrar a pagar. Si ves con atención, tu amigo te “enganchó” con dos o más deudas menores al último crédito, tú te la creíste y fuiste su aval una vez más, pero ésta vez te falló.
Para concluir, debo decir, como en la mayoría de los casos que es una decisión individual. Existirá gente muy confiada que firme lo que sea sin pensar, y que le resulte bien y no tenga ni un problema. Existirán personas que solo necesitan una aval como garantía, pero que pagan por sí solos, pero también existe lo contrario, sin duda.
El sábado fui a desayunar con una ex novia que no veo muy seguido, porque se mudó al interior de la República (yo no tuve nada que ver, aclaro). Platicamos, charlamos de mil cosas y temas y como en la mayoría de las pláticas que tengo, las cosas eventualmente se movieron hacia temas financieros, tarjetas de crédito, deudas, etc.
La plática se puso interesante cuando me pidió prestados $5,000. Para empezar pensé que me lo estaba diciendo en broma, porque, aunque no es una persona excesivamente rica, tampoco es completamente pobre, y conociéndola como la conozco sé que no es una persona que se gaste miles de pesos en ropa, gadgets o cualquier otra cosa cara. Que me pidiera prestado me dejó todavía más sorprendido tomando en cuenta que aún no estamos en la época de posadas, preposadas, intercambios, regalos. Y tampoco estamos en enero, cuando se viene la famosa “cuesta”, y cuando hay que pagar algunos impuestos muy importantes.
Considero que aunque 3mil no es una cantidad alta de dinero, aunque tampoco es menor, entonces no creo que un préstamo de este tipo deba ser tomado tan a la ligera. Una vez que pensé esto, me negué educadamente a su petición. Primero porque aunque conozco muy bien a mi ex, no confío en ella al punto de prestarle esa cantidad de dinero.
En segundo, porque odio por completo el tener deudas con otras personas y aún más el que otras personas tengan deudas conmigo. En este apartado solo hago una excepción con mi familia directa: mis hermanos y mis papás.
Pero fuera de ellos, si hay algo que odio por completo es el que me deban. En un par de ocasiones cedí, y las consecuencias fueron grandes. Una vez le presté $2,000 a un amigo en la preparatoria para pagar dos extraordinarios, y en otra le vendí a crédito un Ipod a otro amigo en la prepa. Dejando a un lado el tema del dinero, que en cuestiones de amistad me parece que es casi irrelevante, siempre sentía una enorme pena al recordarles su deuda o cobrarles mi dinero. Finalmente, y como en la mayoría de estos casos, ni me pagaron lo que debían, ni quedamos contentos, y al final dejamos de ser amigos, y sí, como la mayoría puede pensar, una de las razones fue el dinero.
Una vez dicho esto no me quedé con la duda, y le pregunté a mi ex para que necesitaba el dinero, la respuesta me dejó frío. Para empezar, los $5,000 eran solo la mitad del dinero que necesita.
Lo más sorprendente del asunto es que realmente no lo necesitaba para ella, sino para una de una de sus mejores “amigas” (súper entrecomillado, ya verán porque). Primero pensé que era una extraordinaria amiga al hacer esto, digo, ¿cuántos de nosotros pediríamos prestado para prestarle a otro amigo?
Pero no, el asunto no era así del todo, sino que mi ex necesitaba ese dinero porque es el aval de esa “amiga”, y por eso necesitaba pagar dos mensualidades vencidas de un coche que su “amiga” sacó a crédito.
Para empezar, como dije en un principio, los Bancos se han vuelto tan flexibles últimamente, que yo ni siquiera sabía que todavía existía la figura del aval como garantía para otorgar un crédito. También desconocía, como descubrí después que al ser aval de cualquier persona, te obligas solidariamente a hacerte cargo de las obligaciones de la persona sujeto a crédito, siempre y cuando ésta no cumpla con sus obligaciones.
Así las cosas: mi ex tenía encima a una de las clásicas agencias de cobranza que amedrentan a los deudores (y como descubrí el sábado, también a los avales). Y ese acoso se traducía en llamadas a deshoras a su casa, a su trabajo y a su celular, hojas pegadas en su puerta, citatorios múltiples (que no sabía si eran reales o ficticios) y en general una enorme presión sobre mi ex.
Mi ex había asistido a uno de esos citatorios (sin algún abogado o consejero jurídico que la aconsejara) y allí le habían aclarado que la única forma de salir era pagar lo que se debía o continuar con el procedimiento judicial. Ahí firmó un documento (que por cierto no le dejaron leer completo) y según ella ese documento la compromete a pagar incondicionalmente además de la deuda, los intereses y gastos de cobranza generados y se generen.
Eso por el lado legal, por el lado personal mi ex estaba desesperada por encontrar a su “amiga” (ahora entiendes las comas, ¿cierto?) y nomás no puede dar con ella. Ha ido a su casa, a su trabajo, a casa de su hermana, etc. Incluso uno de los motivos de estar en la Ciudad era ir a la casa del papá de su amiga y ver si sabían algo de ella.
Una vez que me contó su historia, le hice ver sus errores a mi ex. Primero por ser aval de una “amiga” que a todas luces ni merecería ser su amiga, mucho menos merecería un acto de confianza de ese tamaño. En segundo, ir a un citatorio sin ningún tipo de asesoría legal, ni un familiar, vamos, ni una búsqueda de Google hizo antes de ir al citatorio. Y tercero, firmar algo sin leerlo.
Ya sé, muchos van a decir en ésta parte: ¿cómo firmó algo sin leerlo?, ¿en qué pensaba? Yo dije lo mismo en un principio, pero luego me explicó que, tanto el abogado de la empresa que dio el crédito, como las personas de la agencia que lo acompañaban la “invitaron amablemente” a firmar el documento cuanto antes (“amablemente” es una enorme presión psicológica, según me explicó, en la que le explicaban que, o firmaba o se verían en la necesidad de embargar bienes y posiblemente tomar medidas legales mas fuertes), para que le dieran una prorroga de una semana para conseguir el dinero de los pagos vencidos y los intereses y gastos de cobranza.
También, en esta parte le entró el miedo a mi ex. De que se enteraran sus papás y entonces sí hacer el lío más grande, y después de que le embargaran las cosas de valor que tiene: un coche a su nombre que su papá le regaló cuando tenía 18 y los fondos de su cuenta de nómina.
De verdad que yo no sabía las obligaciones del aval, y eso que estudié una carrera relacionada con productos financieros. Sus obligaciones son casi las mismas que el sujeto de crédito, y éstas entran en el momento en que el sujeto de crédito deja de cumplir con pagos/mensualidades. Incluso, como me comentaba mi ex, es hasta cierto punto más cómodo para el Banco o institución de crédito presionar al aval, que al sujeto de crédito. ¿Por qué?, porque esta es un arma de dos filos, te explico: A)el sujeto de crédito no cumple a tiempo, B) el Banco presiona al aval, con todos los medios posibles, como mencione anteriormente, C) el aval presiona al sujeto para que le pague al Banco, D) el Banco tiene dos vías para exigir el pago, puede tomar acciones contra el aval, contra el sujeto de crédito o contra ambos.
Si notas, el banco al presionar el aval, se ahorro el presionar al sujeto de crédito, es decir, atacó dos frentes atacando solo uno de ellos, el aval. Y las cosas son todavía peores cuando, como en el caso de mi ex, el aval sí siente que pueden embargar sus bienes, mientras que el sujeto en muchos casos lo peor que puede perder es el coche o bien que compró con ese crédito.
Fuera de lo que todos podamos pensar, (si mi ex actuó bien o mal, si su “amiga” es una pobre víctima de las circunstancias que no se esconde, sino que simplemente no ha coincidido con mi ex, etc.) creo que todos podemos aprender lo siguiente de esta situación:
1. Nunca, nunca, nunca seas aval de otra persona. No es una regla general, por supuesto, pero no te arriesgues y nunca lo hagas. En cualquier caso, yo no me creo capaz de negarle algo así a mis papás o a mis hermanos, aunque lo pensaré detenidamente después de esto, créanme. Con todo y esto, si piensas serlo, fíjate bien en la solvencia económica de esa persona, pero sobretodo en la solvencia moral de esta persona.
2. Si la persona necesita de un aval para ser sujeto de crédito, tal vez el Banco sabe algo que tú no. Los Bancos se han puesto tan flexibles en cuanto a los créditos (al grado en que algunos de ellos son irresponsables, desde mi punto de vista) que cuando a alguien le solicitan un aval, esta persona debería preguntarse si de verdad puede o debe pedir ese crédito. Y si a ti te piden como aval, deberías pensarte lo mismo; Si esa persona es tan buena pagando, ¿para qué necesita un aval?
3. El aval tiene obligaciones, pero no beneficios. Este es un caso que en el campo en el que trabajo, los seguros, se ve a diario. Ponte a pensar que un aval es como una compañía de seguros. El mejor escenario posible para el aval es no pagar nada, es decir, cero pesos, cero obligaciones, y con esto cero beneficios por arriesgar tu dinero en cierto modo (al menos la Aseguradora gana la prima anual/mensual pagada si no hay siniestro, el aval no gana nada) ¿Y el peor escenario? El peor es más difícil de calcular, puede ser que estés obligado a pagar lo que resta de un crédito, y con ello habrás perdido dinero, y seguramente a tu amigo/conocido/familiar en el peor de los casos.
4. Si es tu amigo de verdad, no se va a enojar si te niegas. Piénsalo de verdad, si es tu amigo, el aceptar o negarte será lo mismo para él/ella. Al menos para mí, la amistad es más importante que el dinero, ser aval o no debería ser lo mismo.
5. Cuidado con los “ganchos”. Mi papá me comentaba ayer acerca de esto. Es sencillo, pero muy efectivo. Tu amigo te pide ser aval por $10,000, una cantidad importante, pero como es tu súper amigo, aceptas, y tu amigo paga el crédito por completo. Todos contentos. Otro día tu amigo llega y te pide ser aval por $50,000, una suma fuerte, pero como pagó tan bien el de 10, ¿por qué no? Tu amigo paga completo y otra vez, todos contentos. De nuevo, tu amigo quiere un coche de más de $100,000, te pide ser aval, y como respondió tan bien en las dos ocasiones pasadas, aceptas, total es un gran pagador. Al mes recibes llamadas, tu amigo no cumplió y tú tienes que entrar a pagar. Si ves con atención, tu amigo te “enganchó” con dos o más deudas menores al último crédito, tú te la creíste y fuiste su aval una vez más, pero ésta vez te falló.
Para concluir, debo decir, como en la mayoría de los casos que es una decisión individual. Existirá gente muy confiada que firme lo que sea sin pensar, y que le resulte bien y no tenga ni un problema. Existirán personas que solo necesitan una aval como garantía, pero que pagan por sí solos, pero también existe lo contrario, sin duda.
viernes, 20 de noviembre de 2009
A ti Dios que nos das los dones, pero pides a cambio la fatiga
Ya he comentado antes mi formación LaSallista, de la cual estoy súper orgulloso. Ojo, que te impartan valores y religión, no quiere decir que éramos casi seminaristas, de misa y leer la Biblia cada hora, digo, como en todo, el que quiere lo hace, y no hay problema, el que se abstiene también se le respeta.
Pero de eso a que, como un amigo me decía “¿es cierto que antes de una clase rezan?”, jajaja, nada más alejado de la realidad, los formadores Lasallistas te inculcan la religión y los valores como una parte de tu educación, pero no por obligación, sino por convicción. Lo haces porque quieres, no porque debes.
El título del post es muy significativo para mí, porque es una frase que yo considero “pilar” de la formación Lasallista. “A ti Dios que nos das los dones, pero pides a cambio la fatiga”, es una frase con tantas lecturas, cada quien le da un sentido diferente.
Pero para efectos de este post, me enfocaré en cuanto a las Finanzas Personales.
Si algo he aprendido en la vida, es que nada es gratis, al menos nada que valga la pena. Obvio, hay cosas que no se compran con dinero, como la salud, los amigos y la familia, pero aceptémoslo, vivimos en un mundo capitalista 100% (a menos que seas cubano, y de todas formas tu país está cambiando). Así que el dinero es necesario, quieras o no.
Sé que todos queremos cosas buenas, un buen coche, una buena casa, buena comida, buena ropa, buen celular, etc. ¿Pero te has dado cuenta cuántas personas están realmente dispuestas a sacrificarse por ello? Te apuesto a que son pocas.
Yo lo he sentido, cuando cobro mi quincena, obviamente me da muchísimo gusto, tener dinero, aunque sea poco, pero además de ello saber que además de pagarme, por mi dinero como tal, de una forma u otra lo considero también un premio, sí, un premio por salirme de la cama cuando estoy más dormido, por levantarme a las 5 de la mañana, por aguantar el tráfico, comer en la calle, etc. Siento que ese es el “don” que me dan, por la “fatiga”, que yo les doy a cambio, que sea poco o mucho es subjetivo, de hecho procuro pensar en ello lo menos posible.
No me voy a curar en salud y decir “mira mi ejemplo... hazle como yo”, cuando alguien me dice eso, es cuando menos ganas me dan de “imitarlo”.
En cambio, tú puedes vivir ignorando del todo la fatiga y los dones. Puedes pagar con tarjeta de crédito, pedir prestado o algo parecido. Lo más seguro es que uses crédito, y con ello vivas de tu “flojera”, en lugar de vivir de tu “fatiga”. ¿Por qué en lugar de pedir prestado (porque eso es lo que haces con el crédito, finalmente) no ahorras durante x tiempo y lo compras de contado? ¿Por qué acostumbrarnos a esa vida, si podemos vivir de diferente forma y mucho mejor?
Hay que pensarlo bien, y saber hasta que punto nuestra forma de vida es producto de nuestra fatiga, y no de otros factores.
Este post quedó muy filosófico, los próximos serán más prácticos y lights.
Pero de eso a que, como un amigo me decía “¿es cierto que antes de una clase rezan?”, jajaja, nada más alejado de la realidad, los formadores Lasallistas te inculcan la religión y los valores como una parte de tu educación, pero no por obligación, sino por convicción. Lo haces porque quieres, no porque debes.
El título del post es muy significativo para mí, porque es una frase que yo considero “pilar” de la formación Lasallista. “A ti Dios que nos das los dones, pero pides a cambio la fatiga”, es una frase con tantas lecturas, cada quien le da un sentido diferente.
Pero para efectos de este post, me enfocaré en cuanto a las Finanzas Personales.
Si algo he aprendido en la vida, es que nada es gratis, al menos nada que valga la pena. Obvio, hay cosas que no se compran con dinero, como la salud, los amigos y la familia, pero aceptémoslo, vivimos en un mundo capitalista 100% (a menos que seas cubano, y de todas formas tu país está cambiando). Así que el dinero es necesario, quieras o no.
Sé que todos queremos cosas buenas, un buen coche, una buena casa, buena comida, buena ropa, buen celular, etc. ¿Pero te has dado cuenta cuántas personas están realmente dispuestas a sacrificarse por ello? Te apuesto a que son pocas.
Yo lo he sentido, cuando cobro mi quincena, obviamente me da muchísimo gusto, tener dinero, aunque sea poco, pero además de ello saber que además de pagarme, por mi dinero como tal, de una forma u otra lo considero también un premio, sí, un premio por salirme de la cama cuando estoy más dormido, por levantarme a las 5 de la mañana, por aguantar el tráfico, comer en la calle, etc. Siento que ese es el “don” que me dan, por la “fatiga”, que yo les doy a cambio, que sea poco o mucho es subjetivo, de hecho procuro pensar en ello lo menos posible.
No me voy a curar en salud y decir “mira mi ejemplo... hazle como yo”, cuando alguien me dice eso, es cuando menos ganas me dan de “imitarlo”.
En cambio, tú puedes vivir ignorando del todo la fatiga y los dones. Puedes pagar con tarjeta de crédito, pedir prestado o algo parecido. Lo más seguro es que uses crédito, y con ello vivas de tu “flojera”, en lugar de vivir de tu “fatiga”. ¿Por qué en lugar de pedir prestado (porque eso es lo que haces con el crédito, finalmente) no ahorras durante x tiempo y lo compras de contado? ¿Por qué acostumbrarnos a esa vida, si podemos vivir de diferente forma y mucho mejor?
Hay que pensarlo bien, y saber hasta que punto nuestra forma de vida es producto de nuestra fatiga, y no de otros factores.
Este post quedó muy filosófico, los próximos serán más prácticos y lights.
Las lecciones de las misiones.
Aunque la época de secundaria fue una época dura para mí, por muchos motivos me pareció eterna y horrible.
Pero creo que en ésta etapa fue cuando me formé la idea de lo que es la vida misma que conservo hasta esta fecha. No, no es un rollo filosófico, mi punto es que, creo que a una edad en la que eres tan joven y tan impresionable, aprendes muchas cosas.
Ok, bueno, el punto es que estudié en una escuela lasallista, (no era la LaSalle, era una escuela con valores parecidos), en la que te inculcaban valores, como caridad, amor por el prójimo y otras tantas cosas. Mis compañeros y yo no entendíamos mucho eso, creo que es como todas las cosas, te las presentan, ya que las aceptes y adoptes o no es cosa tuya completamente.
Para tener máyor enfásis en ese asunto, la escuela programaba actividades y programas sociales, que era lo que más me gustaba y me gusta hasta la fecha. Me encantaba porque te sacaban literalmente de tu zona de confort, y aprendías un montón de cosas.
Las carencias enseñan más que cualquier otra cosa, y las personas que han pasado esto no me dejarán mentir, cuando vas a una comunidad indígena donde no hay agua, luz, drenaje o cualquier otra comodidad que en las ciudades damos como un hecho, aprendes a valorar lo que tienes.
Una día normal, en una misión consistía en esto: levantarse, hacer la cama, asearse rápido y con poca agua (helada), tomar un desayuno tipo: leche (en polvo), fruta (fresca obviamente), y algún alimento más fuerte (huevo, frijol con arroz, avena fría), más algunos otros extras que hasta la fecha me parecen maravillosos, tortillas hechas a mano, agua fresca de pozo, etc.
Hay cosas que recuerdo muchísimo de esas visitas, tal vez la más importante sea que cuando tienes tan pocas cosas de las cuales echar mano, te das cuenta de lo poco que realmente se necesita para vivir.
Sí, es cierto que las comodidades básicas de la vida moderna son una maravilla, la luz, el agua potable y el drenaje son casi indispensables para la mayoría de nosotros, pero puedes sobrevivir sin un celular en la mano, ¿o no?, sin conectarte al correo por un día, sin leer el universal.com cada tres minutos para ver lo último del caso Juanito, sin tomar Coca Zero fría o café Starbucks, ( son mis vicios, ustedes disculpen) Cuando regresaba de las misiones créanme que regresaba desintoxicado y feliz.
La otra cosa que recuerdo enormemente fue una vez que fuimos a la Sierra Tarahumara, que además de ser impresionante por la belleza natural, se distingue por los tarahumara, los cuales me parece increíble que vivan allí con condiciones tan extremas de temperatura, alimento escaso y prácticamente incomunicados.
Cierto es que los tarahumara son una etnia algo marginada, por cuestiones geográficas y sociales, pero son tan distintos de muchos de nosotros, distintos para bien, que podríamos aprender muchas cosas.
Recuerdo un día de esa misión en la que ayudábamos a plantar no recuerdo que en la zona tarahumara, vi a un chico de mi edad con unos huaraches de piel que se veían geniales, parecían de diseñador, no solo por la calidad con la que estaban hechos, sino con lo cómodos que se veían)
No me quedé con la duda y me acerqué a él. Lo que platicamos fue algo como esto:(El siguiente diálogo puede no ser exactamente fiel al original, han pasado más de diez años, y el alemán me ataca, gracias)
-Yo: “Que padres huaraches, ¿dónde los compraste compa?” (Yo a todos les digo compa)
-Él: “No los compré, yo mismo los hicé”
-“Bárbaro, ¿y solo hiciste esos?¿o tienes más en otro color? (Yo pensando que estaba en la zapatería de Sears)
-“No, éstos son los únicos que tengo”
-¿Y por qué no haces más?
-Porque nada más tengo dos pies.
-Pero, ¿no te gustaría tener otro par? (Los podía cambiar, vender o hacer trueque)
-No, no me gustaría. Cuando éstos no me sirvan me hago otros, y ya.
Como dije antes, la conversación no fue necesariamente así, ésta fue solamente la “esencia” de la conversación. Recuerdo que al final de la misión el chico me regalaba los huaraches para que me los llevara, no los acepté, aunque me pareció un gesto muy noble. Los tarahumaras, y en general, la gente que vive en el interior de la República me parece sensiblemente más amable, cálida y desapegada que los que vivimos en las grandes ciudades.
El punto es que sería una maravilla si todos pensáramos así. Olvídate de consumir de más, de estar obsesionados por el dinero, o vivir endeudados por las tarjetas de crédito.
Vive con lo estrictamente necesario y ya, parecería ser la premisa, y eso me pone a pensar.
¿De qué sirve tener 20 pares de zapatos Armani o Ferragamo, si finalmente solo puedes usar un par?
A mí me encanta comprar carteras de piel, pero, ¿para qué tener 40 carteras diferentes, si solamente vas a usar una en el día?, y a veces ni siquiera uso una, porque tengo demasiada prisa.
Sin duda las misiones me plantearon una visión diferente de lo que es el dinero y el mundo para mí, espero que esas lecciones nunca se me olviden.Ojalá, para mi bien.
Pero creo que en ésta etapa fue cuando me formé la idea de lo que es la vida misma que conservo hasta esta fecha. No, no es un rollo filosófico, mi punto es que, creo que a una edad en la que eres tan joven y tan impresionable, aprendes muchas cosas.
Ok, bueno, el punto es que estudié en una escuela lasallista, (no era la LaSalle, era una escuela con valores parecidos), en la que te inculcaban valores, como caridad, amor por el prójimo y otras tantas cosas. Mis compañeros y yo no entendíamos mucho eso, creo que es como todas las cosas, te las presentan, ya que las aceptes y adoptes o no es cosa tuya completamente.
Para tener máyor enfásis en ese asunto, la escuela programaba actividades y programas sociales, que era lo que más me gustaba y me gusta hasta la fecha. Me encantaba porque te sacaban literalmente de tu zona de confort, y aprendías un montón de cosas.
Las carencias enseñan más que cualquier otra cosa, y las personas que han pasado esto no me dejarán mentir, cuando vas a una comunidad indígena donde no hay agua, luz, drenaje o cualquier otra comodidad que en las ciudades damos como un hecho, aprendes a valorar lo que tienes.
Una día normal, en una misión consistía en esto: levantarse, hacer la cama, asearse rápido y con poca agua (helada), tomar un desayuno tipo: leche (en polvo), fruta (fresca obviamente), y algún alimento más fuerte (huevo, frijol con arroz, avena fría), más algunos otros extras que hasta la fecha me parecen maravillosos, tortillas hechas a mano, agua fresca de pozo, etc.
Hay cosas que recuerdo muchísimo de esas visitas, tal vez la más importante sea que cuando tienes tan pocas cosas de las cuales echar mano, te das cuenta de lo poco que realmente se necesita para vivir.
Sí, es cierto que las comodidades básicas de la vida moderna son una maravilla, la luz, el agua potable y el drenaje son casi indispensables para la mayoría de nosotros, pero puedes sobrevivir sin un celular en la mano, ¿o no?, sin conectarte al correo por un día, sin leer el universal.com cada tres minutos para ver lo último del caso Juanito, sin tomar Coca Zero fría o café Starbucks, ( son mis vicios, ustedes disculpen) Cuando regresaba de las misiones créanme que regresaba desintoxicado y feliz.
La otra cosa que recuerdo enormemente fue una vez que fuimos a la Sierra Tarahumara, que además de ser impresionante por la belleza natural, se distingue por los tarahumara, los cuales me parece increíble que vivan allí con condiciones tan extremas de temperatura, alimento escaso y prácticamente incomunicados.
Cierto es que los tarahumara son una etnia algo marginada, por cuestiones geográficas y sociales, pero son tan distintos de muchos de nosotros, distintos para bien, que podríamos aprender muchas cosas.
Recuerdo un día de esa misión en la que ayudábamos a plantar no recuerdo que en la zona tarahumara, vi a un chico de mi edad con unos huaraches de piel que se veían geniales, parecían de diseñador, no solo por la calidad con la que estaban hechos, sino con lo cómodos que se veían)
No me quedé con la duda y me acerqué a él. Lo que platicamos fue algo como esto:(El siguiente diálogo puede no ser exactamente fiel al original, han pasado más de diez años, y el alemán me ataca, gracias)
-Yo: “Que padres huaraches, ¿dónde los compraste compa?” (Yo a todos les digo compa)
-Él: “No los compré, yo mismo los hicé”
-“Bárbaro, ¿y solo hiciste esos?¿o tienes más en otro color? (Yo pensando que estaba en la zapatería de Sears)
-“No, éstos son los únicos que tengo”
-¿Y por qué no haces más?
-Porque nada más tengo dos pies.
-Pero, ¿no te gustaría tener otro par? (Los podía cambiar, vender o hacer trueque)
-No, no me gustaría. Cuando éstos no me sirvan me hago otros, y ya.
Como dije antes, la conversación no fue necesariamente así, ésta fue solamente la “esencia” de la conversación. Recuerdo que al final de la misión el chico me regalaba los huaraches para que me los llevara, no los acepté, aunque me pareció un gesto muy noble. Los tarahumaras, y en general, la gente que vive en el interior de la República me parece sensiblemente más amable, cálida y desapegada que los que vivimos en las grandes ciudades.
El punto es que sería una maravilla si todos pensáramos así. Olvídate de consumir de más, de estar obsesionados por el dinero, o vivir endeudados por las tarjetas de crédito.
Vive con lo estrictamente necesario y ya, parecería ser la premisa, y eso me pone a pensar.
¿De qué sirve tener 20 pares de zapatos Armani o Ferragamo, si finalmente solo puedes usar un par?
A mí me encanta comprar carteras de piel, pero, ¿para qué tener 40 carteras diferentes, si solamente vas a usar una en el día?, y a veces ni siquiera uso una, porque tengo demasiada prisa.
Sin duda las misiones me plantearon una visión diferente de lo que es el dinero y el mundo para mí, espero que esas lecciones nunca se me olviden.Ojalá, para mi bien.
AFORE como un extra, no como el total.
El fin de semana fue la fiesta de dos años de mi sobrino, y de verdad que la pasamos bien, es increíble como los niños son felices con tan pocas cosas, y como nosotros mismos, en el camino olvidamos eso. Era como le decía Zoey Deschannel a Jim Carrey en “YES”, “… el mundo es un gran jardín para jugar, solo que nosotros lo olvidamos en el camino”.
Pero ese no es necesariamente el punto, me desvié. El punto era que comentaba con uno mis primos que es más grande que yo (estará en sus 30s) que piensa del retiro, inversiones, etc. y tanto sus ideas como sus inquietudes me dejaron sorprendido.
Le teoría que tiene mi primo es usar los recursos de la AFORE como un comodín, es decir, no depender 100% de ellos, (lo cual de cualquier forma no es posible), sino solamente utilizarlos como un “extra”. En el momento me pareció demasiado aventurado, pero una vez que escuché su planteamiento, me pareció bárbaro.
Mi primo empezó ahorrar para su retiro a partir de que tuvo su primer hijo, hace unos 9 años. La enorme virtud de mi primo es no enfocarse en grandes metas, lo cual no necesariamente aplica para cualquier persona, pero a mi primo le funcionó a la perfección.
No se enfocó en ahorrar un millón de pesos, ni siquiera cien mil, se propuso una pequeña cantidad, $100 semanales para ser exactos, pero eso sí, ser constante. Incluso diseñó su plan para que los ingresos extras de su salario fuesen bien invertidos, aguinaldo, reparto de utilidades, fondo de ahorro y un esquema que tienen en su empresa, que no había escuchado, en el que por cada peso que pones, la empresa invierte uno más, hasta estar topado a 50.
Así, 25% de todos los extras que le llegan se van a la inversión para el retiro, Lo cual a estas fechas es una cifra como de $150,000. Mi primo tiene un enorme miedo al riesgo, una “aversión” al riesgo muy alto, por eso invierte en CETES, que es lo más cercano a tener un rendimiento 100% seguro, y allí los deja, trabajando, con el interés compuesto, dejando que se acumule interés sobre interés.
Incluso casi se ríe de mí cuando le dije que yo abrí la AFORE para las Aportaciones Voluntarias, “prepárate para perder en el Largo Plazo, primo. . . igual que el año pasado, cuando las AFORES presentaron una minusvalía”. En primer lugar, nunca me quedó claro si realmente existió esa minusvalía, al menos yo no la sentía, tal vez porque tenía una AFORE súper flaquita, tal vez otras personas lo hayan sentido más.
En segundo lugar, es mi primo y no debo ponerme "Bonaducci on his ass!!!", (broma muy local) Pero en esencia los dos estamos haciendo lo mismo, cada quien por su lado, pero lo mismo.
Siento decirlo, incluso para mí, pero los recursos de tu AFORE difícilmente te van a dar un nivel de vida cercano al que tienes cuando eras “trabajador activo”, me parece que el AFORE te otorga una renta mensual cercana al 30% de tus ingresos “normales”, imagina que vivías con $3000 al mes, y ahora te tendrás que arreglar con $1,000. (No soy un experto ni cercanamente, es lo que he entendido en los folletos que leo en mi centro de atención de AFORE)
¿Podrías? Sé que yo no podría, porque a veces paso apuros con mi sueldo mensual, ahora imagina con una tercera parte. Además de ello, imagina lo molesto que sería depender de otras personas para vivir bien.
Sé que muchos dirán “no me preocupa”, “quedan 30 años para pensarlo”, “no pasa nada”. Ok, todas las opiniones son respetables, pero si nos ponemos a ver las estadísticas, es más probable que te enfrentes a este escenario, sin dinero y disminuido sensiblemente en tu capacidad para “hacer dinero”, a que en el camino pase algo extraordinario: te saques la lotería, inventes un invento de un millón de dólares como el hermano de Homero Simpson, tus hijos te mantengan, o cualquier otra cosa maravillosa.
Te invito a pensar esto, si los Bancos aplican la misma fórmula para las tarjetas de crédito, ¿por qué no hacer lo mismo nosotros? Ni siquiera es cuestión de volverte un analista económico, tener la intención de ahorrar (y hacerlo, obviamente) por ti y para ti mismo es más de la mitad del camino que debes recorrer.
Hazlo como mi primo, ahorra una cantidad pequeña, en la medida de tus posibilidades, ahorra primero, y después invierte.
No te preocupes tampoco por lo moderno o sofisticado de la inversión. Es cierto que existen instrumentos geniales para el ahorro para el retiro, productos como los que tiene Skandia, Banamex o Metlife, pero si es demasiada información para ti lo entiendo, porque también es demasiado para mí en estos momentos.
Puede ser algo más sencillo, como pedir abrir tu AFORE para aportaciones voluntarias (yo estoy con ING así que fue un trámite separado, pero si tienes la AFORE en un Banco puede que sea más sencillo todavía). Las aportaciones voluntarias han tenido rendimientos anuales sólidos de +- 6% los últimos años, no cobra comisiones y si tienes alguna emergencia puedes pedir el retiro total o parcial de los recursos.
O tal vez ahorrar y comprar un CETE como mi primo, él está con INBURSACT, pero si no te da confianza ve a otro Banco y pregunta las opciones. El rendimiento puede que sea bajo, pero no quieres tu dinero para mañana ni para un año, sino para tu retiro. Igual que en el caso anterior, si tienes problemas puedes retirar total o parcialmente los fondos.
Preocúpate primero en ahorrar, poco pero constante, y después buscarás el instrumento de inversión, así podrás tener un retiro más tranquilo, y con más dinero.
Pero ese no es necesariamente el punto, me desvié. El punto era que comentaba con uno mis primos que es más grande que yo (estará en sus 30s) que piensa del retiro, inversiones, etc. y tanto sus ideas como sus inquietudes me dejaron sorprendido.
Le teoría que tiene mi primo es usar los recursos de la AFORE como un comodín, es decir, no depender 100% de ellos, (lo cual de cualquier forma no es posible), sino solamente utilizarlos como un “extra”. En el momento me pareció demasiado aventurado, pero una vez que escuché su planteamiento, me pareció bárbaro.
Mi primo empezó ahorrar para su retiro a partir de que tuvo su primer hijo, hace unos 9 años. La enorme virtud de mi primo es no enfocarse en grandes metas, lo cual no necesariamente aplica para cualquier persona, pero a mi primo le funcionó a la perfección.
No se enfocó en ahorrar un millón de pesos, ni siquiera cien mil, se propuso una pequeña cantidad, $100 semanales para ser exactos, pero eso sí, ser constante. Incluso diseñó su plan para que los ingresos extras de su salario fuesen bien invertidos, aguinaldo, reparto de utilidades, fondo de ahorro y un esquema que tienen en su empresa, que no había escuchado, en el que por cada peso que pones, la empresa invierte uno más, hasta estar topado a 50.
Así, 25% de todos los extras que le llegan se van a la inversión para el retiro, Lo cual a estas fechas es una cifra como de $150,000. Mi primo tiene un enorme miedo al riesgo, una “aversión” al riesgo muy alto, por eso invierte en CETES, que es lo más cercano a tener un rendimiento 100% seguro, y allí los deja, trabajando, con el interés compuesto, dejando que se acumule interés sobre interés.
Incluso casi se ríe de mí cuando le dije que yo abrí la AFORE para las Aportaciones Voluntarias, “prepárate para perder en el Largo Plazo, primo. . . igual que el año pasado, cuando las AFORES presentaron una minusvalía”. En primer lugar, nunca me quedó claro si realmente existió esa minusvalía, al menos yo no la sentía, tal vez porque tenía una AFORE súper flaquita, tal vez otras personas lo hayan sentido más.
En segundo lugar, es mi primo y no debo ponerme "Bonaducci on his ass!!!", (broma muy local) Pero en esencia los dos estamos haciendo lo mismo, cada quien por su lado, pero lo mismo.
Siento decirlo, incluso para mí, pero los recursos de tu AFORE difícilmente te van a dar un nivel de vida cercano al que tienes cuando eras “trabajador activo”, me parece que el AFORE te otorga una renta mensual cercana al 30% de tus ingresos “normales”, imagina que vivías con $3000 al mes, y ahora te tendrás que arreglar con $1,000. (No soy un experto ni cercanamente, es lo que he entendido en los folletos que leo en mi centro de atención de AFORE)
¿Podrías? Sé que yo no podría, porque a veces paso apuros con mi sueldo mensual, ahora imagina con una tercera parte. Además de ello, imagina lo molesto que sería depender de otras personas para vivir bien.
Sé que muchos dirán “no me preocupa”, “quedan 30 años para pensarlo”, “no pasa nada”. Ok, todas las opiniones son respetables, pero si nos ponemos a ver las estadísticas, es más probable que te enfrentes a este escenario, sin dinero y disminuido sensiblemente en tu capacidad para “hacer dinero”, a que en el camino pase algo extraordinario: te saques la lotería, inventes un invento de un millón de dólares como el hermano de Homero Simpson, tus hijos te mantengan, o cualquier otra cosa maravillosa.
Te invito a pensar esto, si los Bancos aplican la misma fórmula para las tarjetas de crédito, ¿por qué no hacer lo mismo nosotros? Ni siquiera es cuestión de volverte un analista económico, tener la intención de ahorrar (y hacerlo, obviamente) por ti y para ti mismo es más de la mitad del camino que debes recorrer.
Hazlo como mi primo, ahorra una cantidad pequeña, en la medida de tus posibilidades, ahorra primero, y después invierte.
No te preocupes tampoco por lo moderno o sofisticado de la inversión. Es cierto que existen instrumentos geniales para el ahorro para el retiro, productos como los que tiene Skandia, Banamex o Metlife, pero si es demasiada información para ti lo entiendo, porque también es demasiado para mí en estos momentos.
Puede ser algo más sencillo, como pedir abrir tu AFORE para aportaciones voluntarias (yo estoy con ING así que fue un trámite separado, pero si tienes la AFORE en un Banco puede que sea más sencillo todavía). Las aportaciones voluntarias han tenido rendimientos anuales sólidos de +- 6% los últimos años, no cobra comisiones y si tienes alguna emergencia puedes pedir el retiro total o parcial de los recursos.
O tal vez ahorrar y comprar un CETE como mi primo, él está con INBURSACT, pero si no te da confianza ve a otro Banco y pregunta las opciones. El rendimiento puede que sea bajo, pero no quieres tu dinero para mañana ni para un año, sino para tu retiro. Igual que en el caso anterior, si tienes problemas puedes retirar total o parcialmente los fondos.
Preocúpate primero en ahorrar, poco pero constante, y después buscarás el instrumento de inversión, así podrás tener un retiro más tranquilo, y con más dinero.
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